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DIRECTRICES PARA LA CONSOLIDACIÓN DE UNA CENTRALIDAD REGIONAL EN USME

El trabajo de grado tiene como objetivo analizar la importancia territorial de Usme como nodo de integración regional para establecer las directrices de ordenamiento de una Centralidad Regional que sirvan para fijar un programa de mejoramiento integral urbano. Estas directrices serán entendidas como regulaciones territoriales formuladas mediante instrumentos de planificación para la consolidación y posible potencialización de un valor central en Usme; de igual manera se establecen pautas de localización, articulación y movilidad regional sin llegar al diseño arquitectónico de la Centralidad.

Tabla de contenido

INTRODUCCIÓN

1. MARCO CIENTÍFICO

1.1. Problemática general

1.2. Problemática específica

1.3. Hipótesis

1.4. Pregunta de investigación

1.5. Justificación

1.6. Objetivo general

1.7. Objetivos específicos

2. MARCO TEÓRICO

2.1. El papel de la planificación en la región

2.2. Procesos de expansión territorial

2.3. Nuevas dinámicas territoriales

2.4. Nuevas geografías económicas en la región y sistemas regionales

3. USME Y LAS LÓGICAS FUNCIONALES CON SU CONTEXTO

3.1. Usme y las relaciones funcionales del Distrito Capital

3.2. Usme y las relaciones funcionales con la Región

3.3. Usme y las relaciones funcionales nacionales con Colombia y sus países vecinos   

3.4. Conclusión del análisis: Usme, más allá del Distrito Capital

4. HACIA UNA NUEVA VISIÓN DE USME: 

TRAZADO, FORMA Y ESPACIO DE LA CENTRALIDAD

4.1. Viabilidad para el desarrollo de una centralidad regional en Usme

4.2. Análisis territorial para la visión de centralidad regional en Usme

         

4.2.1. La geografía como base del ordenamiento: orografía, hidrografía y coberturas

4.2.2. Red vial como parámetro para la estructura urbana

4.2.3. Formas de crecimiento y pautas formales para el proyecto

4.2.4. Estrategia para los usos del suelo: complejidad y mezcla   

4.3. La visión para una centralidad con impacto regional en Usme: Fin y componentes de la centralidad regional Usme

5. EL PROYECTO REGIONAL: DIRECTRICES DE ORDENAMIENTO Y PROYECTO            TERRITORIAL PARA CONSOLIDAR UN ESPACIO CENTRAL DE LA REGIÓN

5.1. Instrumento urbanístico para la formulación de directrices de la Centralidad Regional en Usme

5.2. Directrices de la Centralidad Regional en Usme

6. CONCLUSIONES

BILIOGRAFÍA

 

ANEXOS

Ancla 1

Introducción

La planificación en Colombia se ha caracterizado por abordar tanto oportunidades como problemáticas regionales desde una perspectiva urbana, lo cual ha repercutido en detectar proyectos de escala regional que al formularse se restringen al contexto urbano inmediato. Tal es el caso del extremo sur de la ciudad de Bogotá, donde en el marco del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del 2000 y del 2004, Usme se identifica como un lugar clave por su posición estratégica en la línea de integración regional entre importantes sectores de Colombia y países vecinos, sin embargo, en el momento de plantearse alguna intervención se considera más un enclave para Bogotá que para la región.

 

Dicha cualidad de localización privilegiada llevó a formular en el territorio de Usme, tras varios estudios, el planteamiento de la Centralidad Eje de Integración Llanos – Nuevo Usme. Este proyecto consistía en generar un nodo de intercambio comercial regional en el eje de conexión Bogotá – Llanos Orientales, de esta manera al integrar la actividad económica de estas dos regiones podría convertirse en un importante centro generador de empleo especializado en logística y enfocado en conformar un área de abastecimiento de alimentos y de actividades relacionadas con el intercambio productivo; orientando sus objetivos a optimizar la accesibilidad a la ciudad y generar nuevos puntos de servicios y vivienda.

Por consiguiente, el POT justifica la posición y función de un proyecto central de escala regional en Usme, pero, para su ejecución plantea una intervención de diferente escala. En otras palabras, la respuesta al encontrar un punto de confluencia de las interacciones y dinámicas regionales en Usme, fue la de dar directrices urbanas que no sobrepasaban el límite del Distrito Capital.

A partir de estas premisas, se infiere que una centralidad localizada en Usme posee una gran importancia como organismo de ordenamiento para la ciudad, pero que su planteamiento actual, difícilmente genera una articulación con el territorio regional. Por consiguiente, para que una centralidad planteada en Usme sea fundamental en la visión de consolidación regional es necesario que se convierta en el punto de anclaje a la Región Central (conjunto de departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Huila, Meta y Tolima) y a la Región de los Llanos Orientales (conjunto de departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada).

 


Por otro lado, en la planificación actual del territorio capitalino, Usme se concibe como un lugar perimetral de conexión entre el suelo urbano y el suelo rural, y no como el punto de anclaje de la aglomeración urbana entre regiones. Sin embargo, en esta nueva perspectiva, de centralidad regional, Usme no constituiría únicamente una estrategia territorial para Bogotá sino también para la Región Central, la Región de los Llanos Orientales y del país en general. Así, a partir de esta lógica, el tema del trabajo de grado consiste en la formulación de Directrices para la consolidación de una centralidad regional en Usme siendo esta una tesis de carácter regional con temática de ordenamiento departamental, dando un alcance nuevo a la noción de centralidad regional, donde estas han de contemplar en sentido amplio, temas como descentralización, desconcentración, disminución de movilidad obligada y entendiendo las áreas centrales como elementos que tejen el territorio y no restringirse únicamente a una visión netamente urbana. De esta manera, la visión para ordenar un espacio central regional, como en el caso de Usme, no es la concentración de todo en un único punto sino, por el contrario, generar un conjunto articulado e interconectado de espacios que deriven de las demandas de la carga y movilidad regional, y a su vez de las demandas y necesidades desde el punto de vista del equilibrio urbano.


Lo anterior constituye el eje de desarrollo del trabajo de grado para optar al título de Magister en Planeación Urbana y Regional. Idea que tuvo sus orígenes en la tesis de pregrado de Arquitectura: Nueva Centralidad Rur-Urbana de servicios Usme, cuyo objetivo fue dar solución al bajo nivel de calidad urbanística en Usme debido a la desarticulación de la pieza urbana con la ciudad, a partir del desarrollo de una centralidad que trascendiera la escala urbana.


Ahora bien, el presente trabajo está compuesto por seis capítulos. El primero de ellos es el marco científico, en donde se exponen las problemáticas que justifican la hipótesis de trabajo por medio del objetivo general y los objetivos específicos. El segundo capítulo, está constituido por el marco teórico, en donde se exponen los fundamentos teóricos que respaldan la investigación en curso y, al mismo tiempo, se profundizan conceptos claves para la formulación de una centralidad de carácter regional. Lo anterior se articula con el tercer capítulo el cual se enfoca en el análisis del contexto regional para Usme en el marco de las lógicas funcionales del Distrito, de la Región Central, de la Región de los Llanos Orientales y de la Nación. Por su parte, en el cuarto capítulo se construye la visión para una centralidad de impacto regional en Usme y, en el quinto capítulo se formulan las directrices de la centralidad regional a partir de una idea global del análisis territorial realizado. Finalmente, en el sexto capítulo se presentan las conclusiones de la investigación.

Ancla 2

1. Marco Científico

En este capítulo se presenta el marco científico que constituye el primer acercamiento a la investigación en curso. Está conformado por los siguientes apartados: problemática general, problemáticas específicas, hipótesis, pregunta de investigación, justificación, objetivo general y objetivos específicos, los cuales permiten contextualizar y establecer los fundamentos del presente estudio.

1.1. Problemática general:

 

Inexistencia de lugares centrales en perspectiva regional producto de una planificación con ausencia de visiones por fuera de la perspectiva urbana.

La ausencia de visiones regionales y/o nacionales en el momento de planificar un territorio imposibilita la necesidad de formular lugares centrales por fuera de una perspectiva urbana como respuesta para un mejor funcionamiento no solo de las ciudades sino también de los municipios. En otras palabras, si los cascos urbanos no empiezan a plantear estrategias de articulación económica, funcional, urbanística, ambiental y de movilidad con su contexto regional, no podrán dar solución a sus propios problemas urbanos. La respuesta a muchos de estos problemas no radica en la disposición de áreas centrales internas sino en la formulación de elementos de articulación del territorio regional para determinar posibles relaciones que permitan generar una despresurización de sus propias actividades. Como resultado de lo anterior, deben buscarse alternativas de localización de actividades productivas y de servicios que trasciendan los límites tradicionales, encontrando puntos de articulación entre la movilidad, la productividad y la nueva oferta de vivienda, en perspectiva del contexto regional.

Tal es el caso de la Región Central y la Región de los Llanos Orientales, las cuales, al tener dependencias funcionales directas con Bogotá, no poseen puntos intermedios de acople entre territorios a diferentes escalas. De igual manera, faltan estrategias de lugares centrales alejados del núcleo principal urbano como elementos de integración dispuestos en puntos donde tengan la posibilidad de funcionar de manera óptima.

1.2. Problemática específica:

 

Carencia de un área central de articulación regional en Usme.

 

Usme es un punto neurálgico para intervenirse desde una perspectiva funcional, económica, urbanística y ambiental debido a su ubicación estratégica como nodo de articulación entre la Región Central y la Región de los Llanos Orientales. Por ello, fijar directrices de ordenamiento territorial para un área central en Usme es una necesidad en el contexto actual de regionalización y aglomeración. Ello genera que se plantee la formulación de un área central de carácter regional que logre establecer relaciones entre Bogotá - Región con el territorio aledaño, llegando a ser Usme un punto central no considerado en la lógica de ciudad sino en la lógica de país.

1.3. Hipótesis:

La necesidad de formular nuevas áreas centrales de carácter regional será cada vez mayor, ya que, con el transcurso del tiempo las relaciones Bogotá – Región serán mayores, siendo favorable implementar nuevos elementos de integración regional.

La dependencia funcional entre la Región Central, la Región de los Llanos Orientales y otras regiones del contexto con Bogotá, se incrementará en pocos años producto de nuevos proyectos viales de escala metropolitana, regional y nacional, lo cual generará una movilidad fluida y amplia con circuitos de transporte alrededor de Bogotá en relación con la región. Lo anterior, daría origen a nuevos lugares centrales distantes a los tradicionales de las ciudades, los cuales absorberán fuerzas de flujos entre regiones y centros, siendo claves para la expectativa de desarrollo integral de la Región Central y del país. En ese orden de ideas, la región tomará un valor sumamente potente, donde muchas de sus relaciones funcionales y de carga existirán en estos nuevos lugares externos, cuyo núcleo principal será Bogotá. En ese marco, posicionar esos lugares externos como áreas centralizantes garantizará el correcto funcionamiento de un modelo de integración regional. Generando como resultado que la productividad, el empleo y el crecimiento sean mayores tanto en Bogotá como en la región.


El país es hoy un territorio de aglomeraciones urbano-rurales que conforman regiones dinámicas, alrededor de las cuales apenas se ha realizado un proceso de comprensión y en consecuencia de planificación. Así mismo, Bogotá es el núcleo central de la principal región del país, por ello alcanzar altos niveles de desarrollo de esta región implica entender las lógicas funcionales regionales y planificar espacios de articulación regional a través de lugares de concentración de actividades de servicios a escala regional.

1.4. Pregunta de investigación:


¿Cómo formular hoy un área central de escala regional para lograr efectivamente el desarrollo de un modelo de integración entre territorios de distintas escalas?

1.5. Justificación:

 

La necesidad de responder a las oportunidades actuales y futuras de Usme como enclave de articulación regional.


Las dinámicas económicas, funcionales, urbanísticas, ambientales y de movilidad que podrían gestarse en Usme como consecuencia de una integración eficiente entre regiones justifica el planteamiento de un área central externa de carácter regional como respuesta a los fuertes flujos que convergen en la zona, lo anterior, resulta de un desarrollo territorial que, adicionalmente, elevaría la calidad urbanística de la localidad. Además, teniendo en cuenta que Bogotá siempre busca nuevos espacios para: vivienda, áreas de actividad productiva, transformación, innovación, etc. Usme juega un papel clave tanto a nivel regional como distrital, ya que cuenta con suelos para implementar y desarrollar actividades productivas y el bajo precio de los mismos permiten construir vivienda VIS y VIP.


En conclusión, Usme es un espacio único donde se debería concentrar el desarrollo de actividades centralizantes regionales, dejando de considerarse como un área periférica y/o marginal para convertirse en un espacio central de la región y revitalizante del Distrito.

1.6. Objetivo general:

 

Generar directrices de ordenamiento para la consolidación de una centralidad regional en Usme a través del análisis territorial.


La intención es realizar un análisis territorial con énfasis regional para establecer las directrices de ordenamiento de una centralidad que sirvan para fijar un programa global que incluya vivienda VIS y VIP contigua, equipamientos sociales, sistema de transporte, actividades de tecnología – transformación y áreas de experimentación e innovación. Además de proporcionar las pautas del programa, serán formuladas las pautas de localización, de articulación regional y de movilidad regional. Estas directrices serán entendidas como regulaciones territoriales formuladas mediante instrumentos de planificación para la consolidación y posible potencialización de un valor central en Usme sin llegar al diseño arquitectónico de la centralidad.

1.7. Objetivos específicos:


• Construir la definición de centralidad regional para el contexto nacional a partir de un estudio teórico de autores.
• Analizar la incidencia de Usme en el contexto urbano y regional.
• Determinar la factibilidad de generar una centralidad al borde del tejido urbano de la localidad de Usme.
• Analizar la movilidad nacional en la perspectiva de desarrollo regional.
• Estudiar la localidad Usme en función de las dinámicas ambientales, de movilidad, formas de crecimiento y en la localización de actividades en perspectiva regional.

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2. Marco Teórico

Una vez definido el marco científico, se presentan los fundamentos teóricos que respaldan la investigación en curso. En ellos se profundizan los conceptos para la formulación de una centralidad de carácter regional. Para esto se alude a las propuestas teóricas de Jordan-Simione (2003), Montañez (1998), Delgado (1998), Font (1996), Böventer (1970), Dematteis (1995) y Secchi (1992).

En primer lugar, es prudente aclarar los términos más recurrentes en el presente trabajo de grado que son a saber: espacio, territorio y región, puesto que son definiciones claves y por ello han de clarificarse. Tal como afirma Montañez y Delgado (1998) estos conceptos no son absolutos ni desprovistos de contexto, siendo expresiones de la especialización y de las relaciones de los habitantes. De esta manera, se propone concebir el espacio como un conjunto indisociable de objetos y de sistemas de acciones, entendiéndose así cualquier medio físico tridimensional donde se encuentran objetos y ocurren eventos. El territorio por su parte, es un espacio de relaciones sociales donde ha ocurrido una construcción social de dominio del Estado, caracterizado por no ser un espacio fijo, sino móvil, mutable y desequilibrado. Además, en el espacio concurren y se sobreponen distintas territorialidades locales, regionales, nacionales y mundiales. En consecuencia, una región es un espacio de cierta escala territorial (subespacio) caracterizado por ser un sistema abierto que mantiene interacción con otras regiones construyendo su propia identidad económica, cultural, social y política (Ilustración 1).

Espacio, territorio y región, y los procesos derivados de sus dinámicas, constituyen la esencia de la espacialidad de la vida, ellas mismas son formas creadas socialmente; participando de manera activa en los sistemas de interacción y funcionalidad (Montañez-Delgado, 1998).

Img. 01

Espacio

Territorio

Región

Ilustración 1. Esquema espacio, territorio y región.

2.1. El papel de la planificación en la región.


Generalmente, los territorios en Latinoamérica y -particularmente- en Colombia presentan unas condiciones donde prima la inequidad, el desequilibrio y el subdesarrollo económico. Tal como lo afirma Jordan y Simione (2003)

(…) los desequilibrios y las asimetrías en el desarrollo de las regiones latinoamericanas se expresan territorialmente en los asentamientos humanos que existen en ella, los beneficios y potencialidades generados por las economías aglomeradas coexisten con condiciones extendidas de pobreza y precariedad del hábitat (p.11).

Lo anterior describe una realidad presente en las regiones, en amplios sectores de las periferias de nuestras ciudades, en los pequeños y medianos asentamientos y sobre todo en el extenso territorio rural, en el cual los habitantes no tienen acceso a los mínimos servicios de infraestructura básica generando en nuestras sociedades una serie de desventajas frente a las cuales es fundamental encontrar opciones alternas. Por ello, la forma de abordar la planificación nos exige aumentar la funcionalidad del territorio regional. Así, pues, el gran reto para el país será el de establecer las bases sociopolíticas, culturales, económicas y de orden territorial para superar las numerosas inequidades presentes en nuestra sociedad y que los beneficios obtenidos se puedan distribuir a todos los miembros de la misma. Gran parte de estos cambios deberán producirse sobre regiones que no se encuentran en condiciones óptimas para dar respuesta de manera efectiva a las nuevas necesidades y retos que encaran los territorios y las sociedades del siglo XXI. A su vez, es imperativo que las relaciones interregionales, que suceden en el territorio, constituyan la base de la planificación actual teniendo en cuenta procesos como:

•  Comparar las ventajas presentes y futuras de la región.
• Estimar los movimientos previsibles del capital y la mano de obra, dentro y fuera de la región, y compararlos con la tasa de emigración que se desee alcanzar.
• Especificar la composición previsible y deseada de las industrias o de las actividades de la región.
• Determinar la óptima distribución espacial de esas actividades.

Por otro lado, la estructura espacial de una región depende de variables como la densidad de la población, los recursos naturales y el grado de desarrollo de la economía (Böventer,1970). Así, para llegar a una distribución territorial óptima debe estudiarse la estructura espacial, con el fin de modificarla teniendo en cuenta los factores históricos y extraeconómicos. Lo más importante entonces consiste en determinar los lugares en los cuales es preciso crear polos de desarrollo, los centros en que debe estimularse el desarrollo económico, y las partes de la región en donde es preciso reducir el empuje de las fuerzas de aglomeración.

Por lo anterior, será necesario dar solución a estas problemáticas desde la planeación a través de la configuración de nuevas áreas centrales de carácter regional en el territorio, cuyo aspecto particular se caracteriza por ser en la práctica un ejercicio relativamente derogado de la planificación. Igualmente, el tema de las centralidades, específicamente una centralidad regional, es una noción de planificación que requiere para su desarrollo una construcción teórica a partir de tres condiciones que constituyan la base del presente documento, y permitan esclarecer la situación actual del territorio, producto de procesos históricos del pasado que posibiliten la creación y establecimiento de pautas para el futuro.

De esta manera el marco teórico se articula de la siguiente manera: en el segundo subcapítulo se presentarán los procesos de expansión territorial en donde se producen nuevas morfologías territoriales como traducción de las necesidades y comportamientos propios de la sociedad y cuyo salto escalar ha desdibujado los límites del suelo (urbano-suburbano-rural) y del territorio. Por otra parte, las nuevas dinámicas territoriales, se explicarán en el tercer subcapítulo considerándolas consecuencia de los procesos de expansión anteriormente mencionados y que implica el planteamiento de nuevas áreas especializadas externas al casco urbano en el territorio generando una extensión del fenómeno metropolitano por su desbordamiento que incide de manera significativa en la estructura espacial, funcional y paisajística actual de la Región. Finalmente, en el cuarto subcapítulo se abordarán las nuevas geografías económicas de la región resaltando la necesidad de conocer y comprender los procesos y formas territoriales recientes como exigencia para una renovada planeación del territorio, y su incidencia en la consideración de una “nueva geografía”, que según Font (1996) deberá atraer actividades económicas y población evitando que el empleo se concentre solo en la metrópoli.

Esta visión busca integrar a nivel de la planeación urbana – rural – regional, espacios geográficos de diferente magnitud dentro de los cuales se pueda definir políticas y estrategias específicas para formular áreas centrales de escala variable, donde se logre fortalecer la articulación regional desde operaciones estratégicas con centro en Usme, por medio de la reestructuración, reconvención o potencialización de los recursos que ofrecen dichos espacios, teniendo como propósito la mejora de condiciones de productibilidad y hábitat. Logrando de igual manera de forma directa mitigar las condiciones de inequidad y pobreza en la periferia sur de esta zona de Bogotá.

Este trabajo se presentará entonces con dos propósitos, el primero busca contribuir a la reflexión acerca del papel que puede desempeñar la disciplina de la planeación desde el enfoque de la formulación de una centralidad regional, como una herramienta de exploración de este campo del conocimiento, para el usufructo de las condiciones y potenciales que tiene el territorio. Y el segundo propósito es identificar los diferentes aspectos a partir de los cuales es posible concretar las visiones producto de la planificación en términos operativo a partir de las directrices de una centralidad que pertenece a un territorio en el cual dialogan suelos urbanos, suburbanos y rurales con la región.

2.2. Procesos de expansión territorial.


Font (1996) afirma que la mayor parte de las grandes metrópolis contemporáneas han experimentado procesos de expansión en sus estructuras urbanas sobre el territorio. Dichos procesos originan diversas tipologías de crecimiento que atraviesan un cambio de etapa en el funcionamiento de nuestras ciudades en su escala territorial y, en consecuencia, generan la necesidad de abordar problemas urbanísticos de naturaleza y dinámica diferentes a los tradicionales.


Los cambios ocurridos a escala global producen nuevas modalidades en la utilización del territorio, transformando el ámbito económico y los sistemas productivos hacia modelos de producción más flexibles y fragmentados, lo cual se complementa con los sistemas de comunicación existentes (Font, 1996). Estas externalidades relativamente difusas por el territorio explican la localización de actividades concernientes a la innovación productiva o de servicios, en lugares inusuales. Por ello, desde los años setenta, en las sociedades industriales se han producido procesos de descentralización de actividades y de población que tienen como propósito pasar de la concentración a la descentralización.


Tal como lo explica Dematteis (1995) estos procesos se traducen en el cambio «del aglomerado a la red», en el que la centralidad implica la pertenencia a alguna de las diversas redes de flujos y relaciones de geometría variable, y en el que la localización de las actividades se produce de manera individual y fragmentaria, en un territorio cada vez más auto organizado e interdependiente. Lo anterior se expresa a través de procesos de ocupación de carácter disperso, de la localización en la periferia del espacio productivo, los servicios, la nueva residencia, etc., presentes en la estructura espacial y en la forma de las metrópolis. Estos procesos han sido estudiados colectivamente por diversos grupos de investigadores coordinados por Secchi (citado en Font, 1996) de los que se deduce que la «ciudad dispersa» o «difusa», o el «campo urbanizado», aparecen como un nuevo tipo de ciudad que nace de la crisis anteriormente mencionada.

Por otra parte, cabe resaltar que estos motivos estructurales y tendencias en el proceso de urbanización adquieren en cada territorio características y dinámicas específicas y, por tanto, no conviene generalizar. Entonces, “resulta necesario y de enorme interés el estudio comparado de situaciones concretas para tratar de esclarecer las diferentes modalidades y las relaciones entre ellas y un hipotético modelo general” (Font, 1996, p. 12).


A partir del análisis de los aspectos mencionados, se evidencia que en los procesos de crecimiento territorial aparecen dos tendencias aparentemente opuestas o contradictorias, pero que son complementarias y tienen gran incidencia en el territorio. Por un lado, la tendencia a la homogenización, y por otro la especificidad-diferencia. Esta última requiere de un ajuste infraestructural para su eficiencia productiva, y de la atracción de nuevas actividades como garantía de un funcionamiento más equilibrado.


La discusión habitual del proyecto regional se ha enfocado en los aspectos estructurales de «gran escala» (infraestructura vial y de transporte público, reservas y protección de espacios naturales, áreas de actividad innovadora, etc.) en comparación con los “procesos más difusos por el territorio, configuradores de los tejidos, responsables de la calidad urbana y constituyentes de los códigos genéticos de su transformación” (Font, 1996, p. 13). Así pues, la problemática analizada por Font, propone abordar la morfología de la ciudad discontinua y de cada territorio de la región para detectar las oportunidades de su modificación y para discutir las formas que pueden adoptar las acciones innovadoras de su transformación.


Ahora bien, esta expansión constituye un proceso de urbanización específico, resultado de factores históricos y actuales, con comportamientos y tendencias diversas, en función de las lógicas de producción de ciudad y de utilización del territorio propias de los diferentes períodos históricos, que de forma múltiple y compleja han llegado a configurar la realidad regional actual. Así, la expansión del núcleo central de usos (residencial, industrial, servicios, etc.) es el resultado de procesos de extensión y densificación de las mallas existentes, forma una cierta «mancha de aceite» (Villanova, 1995), como modelo de crecimiento, que va conurbando los municipios próximos y que a pesar de las deficiencias funcionales es la característica dominante de muchas ciudades europeas y latinoamericanas. Esta expansión genera la necesidad de crear nuevos lugares de actividades centrales, en espacios de alta accesibilidad, o a lo largo de los elementos principales de la infraestructura vial y del transporte público, con grandes superficies comerciales y equipamientos, sedes de las principales empresas del sector de los servicios, de la producción, junto con los nuevos espacios productivos y nuevos complejos residenciales. En consecuencia, el objetivo es consolidar una “región jerarquizada y notablemente cohesionada, en la que la distinción entre ciudad central, área metropolitana funcional y región metropolitana resulte pertinente” (Font, 1996, p. 15).

2.3. Nuevas dinámicas territoriales.


De manera similar, cuando un territorio experimenta un cambio de escala y sus límites construidos han sido superados, surge la necesidad de plantear nuevas áreas centrales externas al casco urbano, lo que impone una extensión del fenómeno metropolitano por su desbordamiento en la región. En esencia, estas nuevas áreas centrales deberán atraer actividades económicas y población evitando que el empleo se concentre solo en la metrópoli (origen principal de migraciones). Por ello se abordarán los constructos teóricos planteados por Algaba (2001) para comprender los requisitos para que una metrópoli pase de ser una ciudad con periferia heterogénea, densa, inarticulada, precaria, fragmentada y sin accesos adecuados a un sistema de áreas centrales fuertemente interrelacionadas.

En primer lugar, Algaba (2001) propone la necesidad de una revolución de las infraestructuras, específicamente en las mejoras de las redes de comunicación, de manera que incrementen la capacidad de transporte de personas y mercancías y modifiquen la relación espacio-tiempo. Estos cambios posibilitarían la deslocalización del empleo y la residencia, y al mismo tiempo extenderían la influencia de la metrópoli cada vez más lejos reduciendo el tiempo empleado en los recorridos (distancias) y posibilitando la ampliación del territorio de influencia directa de las ciudades al permitir migraciones que contemplen distancias mayores. Lo anterior permite superar las barreras geográficas, la deslocalización de la actividad y la residencia, teniendo en cuenta que el factor de desarrollo urbano más importante no es la distancia a un determinado centro urbano, sino la pertenencia a la red y su posición relativa en ella, además de modificar las relaciones de las centralidades a través de la minimización del tiempo empleado en los desplazamientos.

De la misma manera, el desarrollo de las redes de comunicación estimularía la salida de la industria fuera de los centros urbanos, a su vez, estos traslados liberarían grandes superficies de un suelo que se revalorizaría en un proceso de redensificación urbana, generando un suelo óptimo para la construcción residencial o de servicios. La salida de la industria a la región permitiría a los municipios extender su capacidad para generar empleo. Esta dinámica podría optimizarse con compañías que opten por una localización en municipios de la periferia en lugar de una ubicación más tradicional en la ciudad.


Así, pues, si se llevan a cabo las acciones descritas, la fisonomía del territorio y su relación interna se verían modificadas, y a partir de la descentralización de la actividad y del empleo planteada, sumado a la suburbanización de la residencia resultaría en un crecimiento del fenómeno regional y en la extensión de la ciudad hasta espacios tradicionalmente considerados como libres o rurales, produciendo no un desarrollo homogéneo del espacio, sino que, en su lugar, un crecimiento diverso en los usos del suelo. Por lo tanto, esta heterogeneidad no se limitaría solamente a la ocupación, pues cada municipio podría especializarse en distintos usos, entre los que se encuentran, por un lado, los relacionados directamente con la población y su servicio (vivienda, parques y equipamientos) y, por otro, los usos vinculados con las actividades productivas y su funcionamiento (industria e infraestructuras). En este sentido existirán municipios dormitorio y otros de carácter central (esta diferenciación municipal tendría su reflejo tanto en los precios y la calidad de la vivienda como en las condiciones de vida).


Así mismo, la demografía se fundamenta como uno de los aspectos en donde es urgente una transformación en la dinámica del ámbito regional. Puesto que, según lo expuesto anteriormente, la ciudad pasaría de una situación de crecimiento acentuado hacia el estancamiento demográfico. Por otra parte, las migraciones obligadas se reducirían, de manera que las áreas centrales, tradicionalmente receptoras de inmigración, perderían población beneficiando a los municipios de la periferia metropolitana.

2.4. Nuevas geografías económicas en la región y sistemas regionales.


Las nuevas áreas centrales o espacios especializados en la producción y el consumo, creadas por la transformación del territorio, incidirán de manera significativa en la actual estructura espacial, funcional y paisajística de la Región (Font, 1996). Lo anterior constituirá nuevos rasgos característicos de estos espacios, como una creciente ósmosis del sector terciario (sector económico que engloba las actividades relacionadas con los servicios no productores o transformadores de bienes materiales) con la industria y la cada vez más fuerte regionalización de la estructura productiva. Como resultado, nos encontramos frente a “nuevas geografías localizativas”, espacio que tiende a organizarse según principios de complementariedad (conjunto de características que hacen que un espacio complemente a otro) y de sinergia (acción conjunta de varios órganos en la realización de una función). Llegando así a ser una red compuesta por elementos bastante diferenciados tanto en su configuración espacial como funcional.


En lo que respecta a las nuevas geografías, ha de realizarse la distinción entre: los espacios de la “producción”, que incluyen las actividades industriales de todo tipo (desde la fábrica aislada o agrupada en un polígono o parque industrial, a la gran factoría), las terciarias relacionadas con el transporte, la logística, los servicios a las empresas u oficinas; y los espacios del “consumo”, incorporando las actividades comerciales y las actividades relacionadas con el ocio (recreativas, culturales, deportivas). Estos nuevos sectores o piezas de suelo industrial se colocarán al lado de suelos consolidados o con indicios de urbanización, conformando ejes o “corredores” de actividad, como parques empresariales o áreas de logística. Estas piezas acogerán gran parte de procesos de descentralización productiva, teniendo criterios de localización a lo largo de corredores de actividades tales como:

• La búsqueda de alta accesibilidad.
• La vinculación con infraestructuras de servicios generales de apoyo.
• El valor del suelo.
• La proximidad al mercado.

Por otro lado, la aparición de nuevas superficies y actividades terciarias desata el surgimiento de importantes equipamientos regionales tanto urbanos como rurales. A partir de esto, el proceso de conformación de estas nuevas áreas apoyaría el desarrollo de una estructura regional polinuclear, articulada a través de la red férrea y vial de escala nacional que, por efecto de las mismas, mejorarán las condiciones de accesibilidad (tenderán a constituir piezas agrupadas en relación con los principales ejes de movilidad) incorporando nuevas zonas al ámbito funcional del territorio y que, al mismo tiempo contribuyen en la concreción o consolidación de los corredores industriales ya existentes. De esta manera ocurrirían procesos paralelos de reconversión de tejidos urbanos al interior del territorio, permitiendo procesos de trasformación caracterizados por el cambio del uso de la industria a usos mixtos o residenciales.
 

De igual manera, Font (2008) destaca que el planteamiento de estos nuevos espacios implica la formulación aspectos como:


• Alta accesibilidad (localización estratégica).
• Procesos de planificación y urbanización.
• Servicios comunes (equipamientos) y sinergias entre actividades.
• Espacios públicos (parques).
• Nuevos “formatos” de arquitectura.

En este punto, es imperativo espacializar las ideas que se han ahondado hasta el momento, por ello durante el último decenio se han efectuado algunos intentos de introducir conceptos de la teoría de sistemas generales en la geomorfología del territorio. Uno de estos intentos fue realizado por Haggett (1976) quien propone que la región está compuesta por cinco sistemas que se relacionan entre sí. Chorley (1962), describe un sistema como «un conjunto de objetos, junto con las relaciones entre estos y sus atributos» siendo estos sistemas: movimientos, redes, nudos, jerarquías y superficies (Ilustración 2).

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Img 003_C.png

Movimientos

Redes

Nudos

Jerarquías

Superficies

Ilustración 2. Sistemas regionales.

Movimientos: Son todos aquellos desplazamientos realizados por la población. Crowe (1938) realiza una crítica porque la superficie terrestre siempre es considerada como un elemento estático sin tener en cuenta que la población es un complejo de partículas oscilantes que se dan por medio de recorridos cortos que conectan entre sí los puntos de residencia, trabajo y esparcimiento; y recorridos más largos que conectan los asentamientos más antiguos con las nuevas áreas de expansión.


Redes: Se conciben como un conjunto de flujos o interrelaciones que se dan en un espacio específico, estas posibilitan los movimientos que fluyen por canales fijos como por ejemplo las carreteras, lo cual plantea problemas locacionales, pues no se puede localizar únicamente una línea por causa de dos tipos de desviaciones:

• Desviaciones positivas: La ruta se alarga para recoger una carga mayor. Las soluciones consisten entonces en minimizar la longitud de la línea o maximizar el tráfico.
• Desviaciones negativas: Necesidad de evitar barreras o de minimizar la distancia recorrida a través de áreas de coste elevado.
Del mismo modo, Haggett (1976) describe la localización de las redes en términos de distancia mínima, así (Ilustración 3):

Img. 03

A

B

C

D

E

F

Ilustración 3. Definiciones alternativas de redes de distancias mínimas.

A. Red tipo Paul Reveré, muestra la red de mínima distancia si se parte de un punto particular y se viaja a todos los demás siguiendo el (kilometraje) más corto.


B. Problema del viajante de comercio, muestra un problema de distancias semejantes, el de la distancia más corta alrededor de los cinco puntos.

C. Responde a una jerarquía que conecte un punto a todos los demás.


D. Una red completa que comunique cualquier punto con todos los otros. (es la más completa porque contiene todas las líneas posibles para la solución de todos los problemas explicados).


E. Esta red y sus intersecciones no comprenden ninguno de los puntos originales.


F. Red de líneas que conectan otros puntos

 


Nudos: Se entiende como nudos a los puntos de entrecruzamiento o vértices de la red. En nuestro contexto constituyen las ciudades, municipios, áreas centrales, etc. Los nudos se clasifican según Cristaller (1933) de acuerdo a su funcionalidad en lugares centrales y lugares no centrales. Mientras de Haggett (1976) las clasifica morfológicamente según su poblamiento (urbano o rural).


Jerarquías: Se refiere a la clasificación de un territorio de acuerdo con las relaciones que se dan entre los centros. Por ejemplo, Christaller (citado en Haggett, 1976, p.106) plantea un modelo denominado teoría del central-place en donde se considera la existencia de áreas de mercado hexagonales para cada conjunto de bienes centrales. Estos hexágonos se superponen, de modo que los hexágonos más pequeños se sitúan dentro de los mayores (Ilustración 4).

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Jerarquías con número total de centro fijos

Jerarquías con número total de centro variables

Ilustración 4. Modelos de lugares centrales de Christaller.

De igual manera, Lösch (citado en Haggett, 1976) realiza algunas modificaciones al modelo propuesto por Cristaller en 1933 y explica que la forma hexagonal de un lugar central (central-place) son formas “óptimas” pues los beneficios se distribuyen de manera uniforme, esto quiere decir que con esta disposición todas las redes tienen un centro en común, coincide el mayor número de localizaciones, la suma de las distancias mínimas entre las localizaciones industriales es menor, y, en consecuencia, no sólo se reducen a un mínimo de expediciones de mercancías, sino también las líneas de transporte (Ilustración 5) (Lösch, 1954).

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Ilustración 5. Modelo de lugares centrales de Lösch.

Superficies: Consisten en zonas intersticiales (espacio que media entre dos o más lugares – Traslapo o superposición) situadas alrededor o dentro de un territorio, con la finalidad de ser estudiadas desde el punto de vista de la utilización del suelo y de densidad poblacional.


De esta manera, los sistemas territoriales (movimientos, redes, nudos, jerarquías y superficies) pueden explicarse de mejor manera en la contextualización de un lugar real, para ello se ejemplificarán sus conceptos en un esquema territorial como puede ser el área aferente a unos 100 kilómetros de Bogotá (Ilustración 6).

Esquema de sistemas territoriales en un área aferente de Bogotá:

Ilustración 6. Esquema de sistemas territoriales en un área aferente de Bogotá.

A partir del esquema, los movimientos (1) son los recorridos que hace la población en el territorio, sea por trabajo, educación, turismo, etc. Las redes (2) son el conjunto de movimientos con algún vínculo, como podría ser los recorridos de transporte de alimentos, los cuales transitan por las vías. Los nudos (3) son los cruces de esas vías como las ciudades o municipios, estos a su vez tienen mayor o menor incidencia con su contexto de ahí su jerarquía (4). Por último, las superficies (5) pueden ser piezas geográficas como los departamentos.


Por consiguiente, los sistemas territoriales son fundamentales para la visión de una centralidad a escala regional, ya que son el principio orientador de un ordenamiento enfocado en el desarrollo de un modelo de integración regional, los cuales constituyen la base para formular las directrices de intervención regional con eje en Usme. De esta forma se estaría avanzando en la comprensión del papel de la planificación en la región, donde el ejercicio no es la intervención de espacios concentrados, sino, la suma de muchas acciones perfectamente interconectadas que logre ahondar en una visión integral de centralidad con respuesta regional y urbana.


En consecuencia, tras la investigación teórica y un proceso reflexivo, se infiere para el caso particular de estudio que una centralidad de carácter regional se define como una unidad geográfica relativamente delimitada que pertenece a un conjunto territorial conformado por elementos similares de menor o mayor escala. Dichas unidades prestan servicios que responden tanto a las dinámicas económicas, funcionales, urbanísticas, ambientales y de movilidad, como a la desigualdad socio espacial y a la falta de accesibilidad a los recursos ofrecidos por el territorio. De igual manera, estos elementos surgen como respuesta a los fuertes flujos que convergen en zonas potenciales para una integración eficiente entre regiones, convirtiéndose así en un proyecto que posee gran importancia como organismo de ordenamiento, en articulación con el territorio distrital, regional y nacional.

Ancla 15

3. Usme y las lógicas

funcionales con su contexto

Este apartado aborda el análisis del contexto regional para Usme en el marco de las lógicas funcionales del Distrito, de la Región Central, de la Región de los Llanos Orientales y de la Nación. Por consiguiente, se realiza, en primer lugar, una contextualización de la localidad.


El territorio de Usme (nombre proveniente de una indígena Muisca) ubicado en el suroriente de la ciudad fue fundado en 1650 como San Pedro de Usme, convirtiéndose en el centro de una zona rural dedicada a la agricultura. En el año de 1911 se convierte en municipio, destacándose a la vez, por los conflictos y luchas entre colonos, arrendatarios y aparceros por la tenencia de la tierra. Esta situación cambia a mediados de siglo XX cuando se parcelan las tierras destinadas a la producción agrícola para dar paso a la explotación de materiales para la construcción, lo cual convirtió a la zona en fuente importante de recursos para la urbanización de la capital. En 1972, el municipio de Usme se incorporó a Bogotá convirtiéndose en la Localidad número 5 del Distrito Capital (Alcaldía Local de Usme, 2016).


La localidad de Usme limita al norte con las localidades de San Cristóbal, Rafael Uribe y Tunjuelito; al sur con la localidad de Sumapaz; al oriente con los municipios de Ubaque y Chipaque y al occidente con la localidad de Ciudad Bolívar y el municipio de Pasca. Está dividida en 17 veredas (Tibaque, Las Violetas, Los Soches, El Bosque Sur Oriental, El Uval, Corinto, Olarte, La Regadera, San Benito, Arrayan, Curubital, Los Arrayanes, El Hato, Los Andes, La Unión, Las Margaritas, Chisacá) y 7 UPZ (UPZ 52 La Flora, UPZ 56 Danubio, UPZ 57 Gran Yomasa, UPZ 58 Comuneros, UPZ 59 Alfonso López, UPZ 61 Ciudad Usme, UPZ 60 Parque Entre Nubes) unidades que, a su vez, están divididas en 226 barrios de estratos 1 y 2.


Plano general de Usme:

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UPZ de Usme


Veredas de Usme

Ilustración 7. División político administrativa de la localidad de Usme.

Así mismo, Usme alberga una población de 342.940 habitantes repartidos en una extensión que comprende 21.506 hectáreas (13% de Bogotá). Dicha localidad está conformada por un suelo urbano cuya extensión es de 2.121 ha (10%), un suelo de expansión, donde se incluye el suelo de protección ambiental, con 902 ha (4%) y un suelo rural con 18.483 ha (86%) de los cuales 9.068 son áreas protegidas (Veeduría Distrital, 2018).


3.1. Usme y las relaciones funcionales del Distrito Capital.


El sistema urbano de Bogotá puede ser concebido como un sistema complejo de asentamientos conformado por veinte subsistemas que son las localidades (Ilustración 8). Estas localidades no son propiamente hablando los elementos del sistema sino, más bien, delimitaciones espaciales en cuyo interior quedan contenidos elementos estructurales como áreas residenciales, zonas de empleo especializado, centralidades e infraestructuras. El número y la naturaleza de los elementos que contienen son variables, de manera que su mayor o menor complejidad y especialización depende de lo heterogéneos que sean estos elementos. En un sistema urbano, los elementos de la estructura se dan por actividades o funciones localizadas: residenciales estratificadas, económicas especializadas como la industria y el comercio pesado, las redes para el transporte y las comunicaciones, el comercio y las aglomeraciones de actividades terciarias o centralidades, las actividades institucionales y otras redes de infraestructura para servicios.

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01   Usaquén
02   Chapinero
03   Santa Fe
04   San Cristóbal
05   Usme
06   Tunjuelito
07   Bosa
08   Kennedy
09   Fontibón
10   Engativá

11   Suba
12   Barrios Unidos
13   Teusaquillo
14   Los Mártires
15   Antonio Nariño
16   Puente Aranda
17   La Candelaria
18   Rafael Uribe Uribe
19   Ciudad Bolívar

Ilustración 8. Localidades de Bogotá.

Las actividades localizadas son elementos inmóviles (de allí su ubicación en áreas delimitables y espacios edificados, los cuales constituyen bienes inmobiliarios), cuya importancia y magnitud relativa se establece considerando el área ocupada, y la jerarquía o diversidad de los bienes y servicios ofertados. Las redes también son inmóviles pero su función es la de posibilitar el establecimiento de relaciones y, por lo tanto, interacciones entre los elementos o áreas que contienen actividades. Su importancia se mide por la capacidad de soporte mayor o menor de los flujos de bienes, servicios y personas.


Cabe aclarar que, entre más especializada y homogénea sea la zona urbana, mayores serán sus interacciones con otros elementos del sistema. La diversificación implica la mezcla de actividades y disponibilidad de zonas que aglomeren un gran número de ellas. De tal modo que, si se busca diversificar, atrayendo o introduciendo nuevos elementos y actividades, es preciso actuar sobre los factores económicos y sociales que determinan la especialización o que posibilitan una mayor diversificación.


Con base en lo anterior, el área de estudio Usme y su entorno de la ciudad (Ilustración 9) ostenta una identidad propia y especificidades en su desarrollo y consolidación derivados del hecho urbanístico de ser una ciudad autoconstruida por los habitantes, cuyo proceso de estructuración y consolidación se da básicamente a través del desarrollo progresivo. Por consiguiente, se trata de un área en su mayoría residencial para hogares de bajos ingresos, altamente segregada desde el punto de vista socioeconómico (Gráfico 1) y con ciertas actividades conexas de baja jerarquía.

UPZ de Usme

Veredas de Usme

Localidades Bogotá

Municipios Cundinamarca

Ilustración 9. Área urbana de Usme.

Este tipo de desarrollo se puede caracterizar en su conjunto como Expansión Urbana no Planificada, dando lugar a la aparición de tejidos urbanos relativamente autónomos, pero débilmente integrados entre sí, a la malla vial, a los sistemas de movilidad, al espacio público, a la localización de equipamientos y a los servicios de escala urbana o sectorial, generando un actuar negativo en la productividad y competitividad urbana. Estas falencias generadas por los procesos de urbanización anteriormente mencionados, recaen tanto en la población directamente afectada (vivienda no digna, transporte público alejado, escaso espacio público, pocos equipamientos, etc.) como sobre el crecimiento de la economía urbano-regional como un todo (mayores costos de localización que elevan los costos de producción lo que equivale a una productividad más baja y menor competitividad). En términos generales, estos resultados deben atribuirse a fallas en el sistema de planeamiento espacial en la medida en que no se ha sabido dilucidar sobre qué ineficiencias se debe actuar prioritariamente tanto en la urbanización formal como en la informal, afectando de esa manera la estructura y el funcionamiento del sector.

Graf. 01

Gráfico 1. Porcentaje de personas que viven bajo la línea de pobreza y pobreza extrema.

De manera puntual, el resultado de trazados y morfologías autónomas no planificadas, sin considerar las interdependencias con el sistema hídrico, la topografía y la geomorfología, la red vial primaria y local, las redes de equipamientos y actividades, así como con las conexiones y las interdependencias del sector con respecto a la escala urbana y regional, ha llevado a un desarrollo sin evaluar previamente las ventajas locacionales con respecto a las redes de conexión interregionales, a fin de establecer en qué localización debería articularse la localidad con las redes viales nacionales y/o regionales, es decir, para ubicar convenientemente el nodo de articulación e integración regional (centralidad), de tal modo que resulte posible maximizar las ventajas locacionales y asignar de la mejor forma los demás aprovechamientos del suelo.


Adicionalmente, el Índice de Estratificación de Usme (1.5) es el más bajo de Bogotá después de Ciudad Bolívar (1.4), siendo estas dos localidades donde se concentra la gran mayoría del estrato 1 (63% del área desarrollada de Usme). Además, Usme y Ciudad Bolívar son las dos localidades con mayor tasa de desempleo y menores oportunidades de autoemplearse (Gráfico 2).

Graf. 02

Gráfico 2. Porcentaje de personas que se encuentra buscando empleo.

En consecuencia, la población posee ingresos extremadamente bajos (el índice de Gini, que mide la concentración del ingreso, presenta en Usme el menor valor de Bogotá 0.38, lo cual significa que la población es homogéneamente pobre) (Gráfico 3), teniendo un efecto negativo sobre la demanda agregada de bienes y servicios, obligando a que en la práctica, la totalidad del gasto se concentre en alimentos no-procesados o semi-procesados y en materiales de construcción para la progresiva edificación de la vivienda.

Graf. 03

Gráfico 3. Desigualdad (Índice de Gini).

En contraste, Usme presenta tres características que la diferencian netamente de las demás localidades del Distrito Capital:


• Es la localidad con la mayor disponibilidad de suelos de expansión, los cuales representan el 34% del total. Por consiguiente, constituye la zona con mayor potencial de crecimiento en vivienda dentro del Distrito Capital.
• Conjuntamente con Suba, es la localidad que dispone de la mayor cantidad de áreas protegidas tanto en suelo urbano y de expansión, como en suelo rural, exceptuando, naturalmente, la localidad netamente rural de Sumapaz. Esta particularidad posibilita el desarrollo de un asentamiento humano y económico de excelente calidad urbanística y ambiental, influyendo en una amplia variabilidad de usos y densidades.
• Es la única localidad mixta urbano-rural que presenta un desarrollo urbano significativo y conserva simultáneamente una apreciable área de actividad agrícola tradicional. Esto, unido a la Cuenca alta del Río Tunjuelo y al hecho de ser la única vía de articulación inmediata de Bogotá hacía la represa de La Regadera y el Parque Natural del Sumapaz, le confiere un potencial excepcional de oferta recreativa, paisajística y ecoturística. Por esta misma razón, su cabecera administrativa (Centro Usme) localizada en el pequeño casco urbano del antiguo municipio, es la única que conserva un marcado aire y funciones de carácter rural.

En razón de estas particularidades, la caracterización funcional de Usme a escala distrital debe diferenciar cuidadosamente sus funciones urbanas de las rurales, al mismo tiempo que el sistema de planeamiento tiene que armonizarlas y articularlas para aprovechar ese potencial económico excepcional, tanto en beneficio de los habitantes urbanos como rurales.


Ahora bien, en la actualidad Usme sólo cuenta con una pequeña aglomeración de actividades comerciales y de servicios de jerarquía muy inferior, localizada en el barrio Santa Librada, ello obedece a que está ubicada en el área donde el asentamiento es más denso con las manzanas más antiguas y de mayor tamaño de la localidad. Así, según lo presentado anteriormente, siendo Usme una localidad con tal potencial cabe preguntarse ¿por qué no ha podido desarrollar o consolidar una centralidad de escala urbana ni regional? La respuesta inicial surge de los siguientes puntos:

• Cuando una localidad está poblada muy homogéneamente por estratos bajos, tiende a no generar condiciones para la aparición de centralidades con suficiente potencial atractor para disminuir la dependencia externa de centros de mayor jerarquía.
• La base económica de las centralidades es el nivel socio-económico del sector, ya que tal situación posibilita que se configuren áreas de mercado con suficiente potencial de demanda, siempre y cuando también se disponga de una red vial con adecuada conectividad y continuidad, de tal modo que también se garantice la accesibilidad.
• La débil conectividad de la cual dispone Usme con las localidades situadas hacía el Norte y el Sur-Occidente a través de los sistemas viales primarios.
• La carencia de ofertas capaces de ejercer atracción sobre demandantes provenientes del exterior. No hay oferta de amenidades recreativas ni culturales para visitantes. También es improbable la atracción de residentes de estratos un poco más altos mientras no se disponga de servicios de educación y atención para la salud de mejor calidad.

Lo anterior obliga a tener una comprensión mayor de Usme frente al Distrito y cómo se posiciona con las otras localidades, para ello, se exponen los factores claves que son determinantes para la conformación de un área central a esta escala, y son a saber: la densidad poblacional (Ilustración 10) y de empleo (Ilustración 11), las actividades comerciales (Ilustración 12) y económicas (Ilustración 13), la concentración de industria (Ilustración 14) y de servicios (Ilustración 15) (información elaborada a partir de los metadatos del DANE 2018).

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Ilustración 10.

Densidad poblacional.

Ilustración 11.

Densidad de empleo.

Ilustración 12.

Actividades económicas.

Ilustración 13.

Actividades comerciales.

Ilustración 14. Concentración de la industria.

Ilustración 15. Concentración de servicios.

Adicionalmente, se cree pertinente ahondar en la calidad de vida de los habitantes de Usme, por ello se considera el Índice de Condición de Vida (ICV) y el Indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) como elementos base para entender cómo se encuentra la población en la localidad.

El Índice de Condición de Vida (ICV) mide el estándar de vida por medio de la combinación de variables de capital humano, con variables de acceso potencial a bienes físicos y con variables que describen la composición del hogar. El Índice de Condición de Vida, para Bogotá (Gráfico 4) es de 90,1, del cual el acceso y calidad de los servicios tiene un puntaje de 27,2; educación y capital humano de 33,2; tamaño y composición del hogar de 17,4 y calidad de la vivienda de 12,3. Por otro lado, el Indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), es la principal medida de pobreza estructural. Al realizar el análisis para Bogotá (Gráfico 5) se encontró que el 7,0% de su población está en condiciones de pobreza y el 0,9% en condiciones de miseria.


Los componentes para la medición del Indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas son los siguientes (Gráfico 6):


• Personas en viviendas inadecuadas.
• Personas en viviendas con servicios inadecuados.
• Personas en hogares con hacinamiento crítico.
• Personas en hogares con inasistencia escolar (niños entre 7 y 11 años).
• Personas en hogares con alta dependencia económica.

Graf. 04

Gráfico 4. Número de personas por componente del indicador de NBI en Bogotá.

Graf. 05

Gráfico 5. Índice de condiciones de vida por factor según localidad.

Graf. 06

Gráfico 6. Porcentaje de la población en estado de pobreza y miseria según NBI por localidades.

Ahora bien, es evidente según los datos presentados, que los resultados obtenidos difieren de lo proyectado por el Plan de Ordenamiento Territorial, el cual tenía como meta para la zona sur de Usme garantizar el equilibrio en prestación de servicios, la cohesión social, la integración de la ciudad a diferentes escalas, y el desarrollo económico, a través de: a) la Centralidad Eje de Integración Llanos - Nuevo Usme, y, b) la Operación Estratégica Nuevo Usme.

a) La Centralidad Eje de Integración Llanos - Nuevo Usme (Ilustración 16) se concibió como un área de concentración de actividades económicas y de servicios, para conformar la estructura socio-espacial del territorio. Teniendo como objetivo consolidar espacial y funcionalmente el área actual e incentivar la localización y disposición ordenada de nuevas actividades, que refuercen o complementen las existentes, con el fin de garantizar el cumplimiento de su papel dentro de la estrategia general para el ordenamiento del Distrito Capital. Cabe resaltar que el POT considera las centralidades de Bogotá (Ilustración 17) como elementos que conforman la estructura socio-económica y espacial del Distrito Capital, clasificándose según el resultado de un conjunto de indicadores, en función del papel que desempeñan en la estrategia de integración de la ciudad y su territorio rural a nivel internacional, nacional, regional, y urbano, de acuerdo con su papel frente a las políticas relacionadas con el equilibrio del Distrito en términos sociales, de servicios urbanos y de integración de las localidades. En cuanto a la red de centralidades, se contempla tanto aquellas existentes, que cuentan con alta concentración de actividades económicas, como las nuevas centralidades cuyo nivel de desarrollo actual es bajo, pero que se consideran básicas para complementar la estructura y garantizar el cumplimiento de los objetivos de equilibrio urbano y rural.

Ilustración 16. Centralidad Eje de Integración Llanos - Nuevo Usme.

Ilustración 17. Centralidades de Bogotá dispuestas por el POT 2004.

b) La Operación Estratégica Nuevo Usme (Ilustración 18) pretendía integrarse con las acciones dirigidas al eje de integración con los Llanos Orientales y el área de expansión de Usme. Se definió como un Proyecto Urbanístico Integral de gran escala, consistente en el conjunto de acciones que serán desarrolladas de manera coordinada entre las distintas entidades distritales. Esta operación tenía como objetivo central programar el desarrollo en usos urbanos del suelo que actualmente está clasificado como de expansión urbana en el sur oriente de la ciudad y del suelo urbano con tratamiento de desarrollo, así como orientar y consolidar el sistema de áreas protegidas y las áreas rurales, incorporando la aplicación coordinada de los distintos instrumentos de gestión del suelo previstos en la ley 388 de 1997.


Por consiguiente, se puede deducir que estas acciones quisieron priorizar la generación de suelo urbanizable como elemento básico para garantizar el acceso a la vivienda y servicios urbanos de los habitantes, que no son atendidos por el sector formal, como base para enfrentar la urbanización ilegal y dar cumplimiento a los objetivos de la política habitacional del Distrito, en el marco de la generación de espacios urbanos de calidad que aseguren condiciones de habitabilidad como base para la construcción de convivencia y cohesión social. Pero que, hasta el día de hoy, no es posible evidenciar estas intervenciones en el sector.

Ilustración 18. Operación Estratégica Nuevo Usme.

3.2. Usme y las relaciones funcionales con la Región


En relación con las funciones de alcance Regional debe destacarse que Usme es zona de tránsito obligatorio para todos los intercambios entre la Región Central del país (Ilustración 19) y la región de los Llanos Orientales (Ilustración 20), particularmente con Casanare y Meta, departamento con gran porcentaje de la provisión alimentaria para Bogotá. Los intercambios de más largo alcance que transitan por la localidad provienen de regiones tan alejadas como el Valle del Cauca, el Eje Cafetero y el Tolima, donde la principal característica de este comercio se basa en el intercambio de bienes manufacturados producidos en el interior del país, desempeñando un papel protagónico los bienes producidos por la industria bogotana - cundinamarquesa y, en menor proporción, por alimentos y materias primas. Debe resaltarse que la mayoría de los viajes tanto de origen como de destino ocasionados por el intercambio entre regiones se inician o terminan en Bogotá.

Ancla 17
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Ilustración 19. Región Central del país.

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Ilustración 20. Región de los Llanos Orientales.

Este conjunto de factores le confiere al área de influencia de la Autopista al Llano ventajas locacionales tanto para la ubicación de servicios logísticos de carga como a los pasajeros en tránsito. Lo anterior, coincide con el Plan Maestro de Abastecimientos (Decreto 315 de 2006), el cual manifiesta que el 33% de los alimentos básicos que consume Bogotá se encuentran a una distancia de 40 kilómetros de la capital y cerca al 80% en un radio de 300 kilómetros, siendo así su región circundante la despensa natural de Bogotá, facilitando una futura localización de un nodo de escala regional en Usme que soporte la red de plazas logísticas y las posibles actividades de exportación, efectuando actividades de distribución, almacenamiento, procesamiento y adecuación de insumos y bienes alimentarios, cuya localización óptima, como lo indica el POT en principio, debería desarrollarse en el sector Puerta al Llano (Ilustración 21).

Ilustración 21. Sector Puerta al Llano.

Adicionalmente, para ahondar más en las ventajas locacionales de Usme se consultó el estudio del profesor Humberto Molina, Potencial de Desarrollo Socioeconómico del Área de Operación Estructurante de Usme, donde se exponen cuatro posibles ubicaciones para los nodos regionales de abastecimiento de acuerdo con las previsiones del PMASAB (Ilustración 22): Puerta al Llano, sobre la autopista a Villavicencio; un punto ligeramente al Norte del Puente del Común, sobre la Troncal del Norte; al Occidente, en cercanías de Siberia y al Sur, en el entorno de Soacha, donde se examinaron dos posibles localizaciones: sobre la carretera Bogotá-Girardot en el sector industrial del Muña (el cual se ubica en la jurisdicción de Sibaté), y entre Soacha y Bogotá, sobre la Autopista Sur.

Ilustración 22. Posibles ubicaciones para los nodos regionales de abastecimiento en Bogotá.

En dicho estudio, se concluye que la localización del sector Puerta al Llano (Usme) es factible como nodo regional por su cercanía a posibles áreas de mercado como son las centralidades urbanas y, además, este sector podría atender eficientemente las localidades de Usme, San Cristóbal, Candelaria, Santa Fe, gran parte de Rafael Uribe Uribe, Antonio Nariño y Mártires.
 

Así mismo, la prioridad que se ha conferido a este nodo está relacionada ante todo con los efectos que el programa espera producir en el precio y la calidad de la canasta básica de consumo de los habitantes residentes de las localidades del Sur-Occidente. Además de que su ejecución está llamada a constituirse en la actividad ancla capaz de generar las externalidades iniciales para el desarrollo sostenido de la estrategia de diversificación de los usos del suelo en el sector Puerta al Llano. Además, para Usme, el proyecto tiene un valor agregado adicional ya que la agricultura tradicional de Sumapaz ingresa en su totalidad por el Sur de la localidad. Además, la integración de su producción en la correspondiente agrored constituye la mejor alternativa para articularla convenientemente con el mercado, y para generar procesos de modernización en las prácticas de los pequeños agricultores.

Adicionalmente, la implantación de los servicios logísticos de transferencia, transformación y almacenamiento implicados en la construcción del nodo, facilitarán el emplazamiento posterior de las plataformas logísticas requeridas para el intercambio regional de mercancías y para los efectos del comercio binacional con Venezuela. Por la misma razón, es indispensable que la terminal de transporte de pasajeros prevista en esta zona de la ciudad por el plan de movilidad, se localice en el mismo sector donde se localizarán los demás servicios logísticos; tal cosa evitará, como ha ocurrido en el pasado, que por la descoordinación de las autoridades distritales en cuanto a la localización de infraestructuras, se desperdicien economías externas claves para alcanzar mayor productividad y sostenibilidad en el desempeño de las funciones urbanas.


A su vez, Molina concluye el ejercicio afirmando que, si bien el sector de Puerta al Llano dispone de una localización efectivamente competitiva, se deben involucrar algunas decisiones críticas que condicionarán su éxito, entre las que se encuentran:

1. La prolongación de la carrera 10ª (de manera que atraviese a Usme longitudinalmente en dirección Norte-Sur) constituye una decisión básica para mejorar la conectividad con las áreas centrales situadas al Oriente de la Avenida Caracas hasta la calle 53.
2. Si no se consigue articular convenientemente a Corabastos dentro del sistema, y continúa funcionando en condiciones semejantes a las actuales, podría acarrear serias amenazas para la implantación de todo el programa, especialmente para los nodos del Sur-Oriente y el Sur-Occidente. Por un lado, maximizaría las dificultades para promover los procesos de modernización entre pequeños comerciantes; y por el otro, podría convertirse en fuente de prácticas desleales frente a la nueva competencia.

3.3. Usme y las relaciones funcionales nacionales con Colombia y sus países vecinos.


El Plan de Ordenamiento Territorial contempla en el área comprendida de la localidad de Usme el desarrollo de una centralidad, que desempeñe funciones de alcance nacional e internacional como resultado del desarrollo de un área de actividades productivas y logísticas a lo largo de la Autopista al Llano, acompañadas de centros de comercio y servicios terciarios que eventualmente podrían surgir en ella. Esto, desafortunadamente incurre en la ambigüedad, ya que la noción de centralidad empleada en el presente contexto, se identifica con su significado usual en la teoría de los “lugares centrales”. Por consiguiente, se refiere a un área en la cual se aglomeran actividades de comercio y servicios, cuya importancia está determinada no sólo por su tamaño sino fundamentalmente por el umbral y el alcance de los bienes o servicios ofertados (Molina, 2003).

Lo anterior, puede conducir a equivocaciones, dado a que se observa una tendencia a confundir el alcance de la función con la jerarquía del centro. Por ejemplo, la centralidad del Aeropuerto El Dorado es un área de actividad especializada, siendo improbable que alguien se desplace hasta él por razones distintas a las de viaje, aun cuando la función que desempeña es de alcance internacional. La localización de nodos de transferencia de mercancías o de intercambio de pasajeros en los principales ingresos de la ciudad, no implica el surgimiento de centralidades de alcance regional; incluso, los centros de comercio y servicios que podrían consolidarse o surgir en conexión con tales equipamientos, podrían ser de jerarquía muy diferente en comparación con el alcance de la función especializada (Molina, 2003).


Así pues, Usme ostenta un lugar privilegiado en la comunicación regional y nacional, ya que está ubicado en el cruce de la Ruta Nacional 40 y Ruta Nacional 45a, esta última conectando con la Ruta Nacional 45, siendo estas tres las vías más importantes para la conexión regional y nacional en Colombia (Ilustración 23).

Ancla 18

Ilustración 23. Conexión de Usme por las Rutas Nacionales de Colombia.

La Ruta Nacional 40 (1112,43 km. aprox.) es la vía que comunica el país de oriente a occidente uniendo el Pacífico colombiano con los Llanos Orientales. El recorrido inicia en el municipio de Buenaventura y finaliza en la ciudad de Puerto Carreño (frontera con Venezuela), conectando los departamentos del Valle del Cauca, Quindío, Tolima, Cundinamarca, Meta y Vichada; y pasando por las ciudades de Armenia, Ibagué, Bogotá y Villavicencio. Así mismo, la Ruta Nacional 45 (1856,96 km. aprox.) es la vía que atraviesa el país de sur a norte, esta inicia en el Puente Internacional San Miguel (frontera con Ecuador), y finaliza en Santa Marta, en el mar Caribe. La ruta conecta los departamentos del Putumayo, Cauca, Huila, Tolima, Cundinamarca, Boyacá, Santander, Cesar y Magdalena. Esta última teniendo su variante, la Ruta Nacional 45a (515,68 km. aprox.), la cual inicia bifurcándose de la ruta 45 en Neiva (proyectado), pasa por Bogotá, Bucaramanga y vuelve a unirse a ella en San Alberto.

Por otro lado, Usme no solo tiene conexión con las vías actuales del territorio, sino que además tendrá relación directa con los proyectos de vías futuras tales como (Ilustración 24):


• Ampliación Autopista al Llano: con una extensión de 85,6 kilómetros (de los cuales 14,8 kilómetros en túneles) la ruta empieza en Bogotá en el cruce entre la Av. Boyacá y la Avenida Caracas, en el sector de Yomasa terminando en Villavicencio. El proyecto pretende mejorar la competitividad de la región mitigando las pérdidas económicas producto de los constantes deslizamientos de las laderas e inestabilidades de la banca, además de las difíciles condiciones topográficas del terreno, que derivan en el incremento de los costos de transporte y de los tiempos de viaje.
• Perimetral de oriente: con una longitud aproximada de 153,87 Km conformará una alternativa de movilidad que conecta la Autopista Norte de Bogotá con la vía Bogotá – Villavicencio, favoreciendo la movilidad local entre municipios, lo que facilita el comercio y el transporte entre el norte del país, Villavicencio y demás municipios del Oriente Colombiano.
• Perimetral del sur: con un tramo de 33,4 kilómetros, se proyecta unir la Ruta Nacional 40 conectando Usme con Soacha por fuera del casco urbano de Bogotá, evitando así el ingreso obligatorio a la ciudad y generando que se acorten los tiempos de desplazamiento.
• Circunvalar de oriente: presentando una longitud aproximada de 7,2 Km, se desarrolla por la Av. Los Cerros, desde la Av. Ciudad de Villavicencio hasta la Autopista al Llano, completando el tramo de la Av. Circunvalar la cual cruza paralela a los cerros orientales la ciudad.

Ilustración 24. Conexión regional de Usme existente y proyectos de movilidad futura.

Adicionalmente, Usme tendrá una conexión secundaria con los proyectos de las vías:


• Perimetral de occidente.
• Avenida longitudinal de occidente.
• Concesión 40 exprés Bogotá – Girardot.
• App conexión Sabana – Conexa.
• Concesión accesos Norte.
• Troncal de occidente.
• Autopista Medellín.

Por consiguiente, Usme en la lógica funcional de país, está destinado a ser el nodo de integración entre la Región de los Llanos Orientales y la Región Central del país, siendo el puente de comunicación para la Región Caribe y la Región Suroccidental. La proyección de la red de movilidad nacional posiciona la localidad como punto estratégico por su ubicación entre el cruce de las proyecciones viales de la ampliación de la Autopista al Llano y la futura Perimetral de Oriente, además de captar flujos directos del tramo proyectado de la Ruta Nacional 45a y la Ruta Nacional 40, esto quiere decir que muchos de los flujos y transporte de cargas provenientes del oriente, norte, occidente y sur del país hacia Bogotá son de paso obligatorio por esta zona y los recorridos con destino a otras ciudades ya no necesitarían ingresar a la Capital para culminar su destino. La proyección de un intercambio interregional en este nodo daría como resultado un salto de potencial económico para el país como consecuencia de la nueva movilidad reduciendo así tiempos y distancias.

Este corredor representa una gran importancia no solo para Bogotá sino también para la nación, pues proviene de la Región de los Llanos Orientales caracterizada por:


• Ser la región con más dinámica en recepción de nuevos pobladores, siendo el Meta el segundo departamento del país que más personas recibe.
• Los Llanos son, y serán por los próximos 40 años, la región con mayores reservas de petróleo, con un potencial de 1,5 millones de barriles de crudo por yacimiento (aproximadamente 150 carro tanques diarios entran a Bogotá). Además de incurrir en la producción de biocombustibles a partir de la caña de azúcar y palma africana.
• Los Llanos se van a convertir en la despensa de Colombia y del mundo, de acuerdo con la FAO, Colombia es uno de los 7 países del mundo con mayor potencial agrícola, en especial en la subregión de la Altillanura, donde se concentra más de 2,8 millones de hectáreas aptas para la ganadería y los cultivos alimenticios.
• Es una región apta para la ganadería extensiva, el Meta moviliza al interior del país el 16 por ciento (242.076 cabezas) de ganado vacuno que se sacrifica para el consumo.
• El transporte diario de productos agrícolas del departamento hacia el centro del país asciende a 1.584 toneladas de alimentos, principalmente en arroz (44,3%), plátano (23,7%), aceite de palma (17%), maíz (8%) y yuca (6,5%). El centro del país, por su parte, surte a la región en 124.009 toneladas mensuales en productos para la construcción, hortalizas y legumbres, víveres y abarrotes, dulcería, gaseosa, cerveza, insumos agropecuarios, papelería, electrodomésticos, hierros, empaques y flores.

• Según el informe de la Cámara de Comercio, el intercambio de carga entre el Distrito Capital y el interior del país con el departamento del Meta y otros departamentos de la región es de 295.965 toneladas por mes.
• La región cuenta con el 32,4% de la riqueza hídrica del país. Un potencial hídrico de 1.661 millones de litros de agua al día, que equivale al 27% del total nacional. Más de 154 ecosistemas estratégicos, con pantanos, ciénagas, humedales y lagunas. Tiene grandes tesoros y zonas naturales especiales como el Parque Nacional del Tuparro, declarado reserva mundial de la biósfera por parte de la UNESCO, la Selva de Mataven, Caño Cristales, el cerro Calaballo y la reserva de La Esperanza, entre otros.
• De igual forma, el flujo de pasajeros mensual por la vía Villavicencio-Bogotá es de 109 mil pasajeros. Donde Villavicencio como entrada a los Llanos recibe a diario 3.740 visitantes, siendo el 84% de las personas transportadas en buses.

En el mismo orden de ideas, la importancia de la región Suroccidental radica en:


• El territorio abarca un área superior a los 328 mil Km2 que representan un 28% del área total del país. Esta región alberga una población de 12,3 millones de habitantes, lo cual representa un 25% de la población total del país; es decir, en ambas variables, población y área, esta región representa como mínimo un cuarto de Colombia, situación de bastante importancia al configurarse la misma como punto de conexión con el sur del continente y corredor de entrada y salida de productos desde y hacia el centro del país.

• Cuenta con el único nodo portuario del país sobre el Pacífico situado en Buenaventura, donde se moviliza casi el 40% de la carga de comercio exterior nacional, con un aporte de 20,6% en la carga marítima exportada y 52,9% en la importada de todo el país. Igualmente, concentra el 13,5% del PIB nacional, de acuerdo con cifras del DANE.
• Por su ubicación geografía frente al Pacífico, facilita el acceso directamente a los servicios del canal de Panamá, con un promedio de navegación de 20 horas desde el puerto de Buenaventura y llegar así a las economías emergentes de Asia con mayor frecuencia marítima y menores costos de movilización.
• La región en general presenta un variado mosaico de paisajes, determinados por sus condiciones de relieve, clima, fauna y vegetación que han ayudado a impulsar su desarrollo histórico y económico. Gracias a estas características, la actividad agropecuaria reviste de particular importancia para la economía de la región, donde la caña de azúcar, el café, los tubérculos y los frutales se constituyen en los productos más destacados en su producción.
• Los departamentos de la región se caracterizan por el predominio de procesos productivos primarios, básicamente en actividades agropecuarias, de silvicultura y minería, donde se mantiene en la actividad industrial una significativa importancia por el valor que agregan sus procesos productivos con los otros sectores.
De esta manera, Usme, se constituye como el gran centro de transferencias entre la Región Central, la Región de los Llanos Orientales, la Región Caribe y la Región Suroccidental del país, siendo de vital importancia como apoyo para el desarrollo de la centralidad regional, donde se ofrecen servicios conexos a la carga y flujos que se desarrollen en el corredor.

 


3.4. Conclusión del análisis: Usme, más allá del Distrito Capital.


Una gran parte de este estudio se ha enfocado en la comprensión de la estructura funcional de Usme con su contexto en diferentes escalas. A partir del análisis espacial de las actividades localizadas en ellas y de sus interacciones se ha puesto en evidencia que se trata de áreas dormitorio, desprovistas de centros atractores de comercio y servicios y que, por lo mismo son, en una alta proporción, generadoras de viajes obligados debido a su ínfima capacidad de absorber empleo. En este comportamiento podría influir, de manera decisiva, la bajísima capacidad adquisitiva de los hogares asentados en estas áreas, ya que sus ingresos no posibilitan la conformación de áreas de mercado con el alcance y el potencial de demanda requerido para que se configuren aglomeraciones de comercio y servicios de jerarquía alta e intermedia.


Debe subrayarse que las extensas zonas urbanas, desarrolladas en el pasado bajo la modalidad de asentamientos no planificados, disponen frecuentemente de recursos semejantes que potencialmente podrían emplearse para atraer inversión, con efectos significativos sobre las oportunidades de empleo, los ingresos y la calidad de vida de los habitantes y los hogares localizados en las zonas adyacentes o circunvecinas. Sin embargo, las políticas orientadas a promover el desarrollo y la integración a la vida urbana de las poblaciones afectadas por miseria, pobreza e informalidad o subnormalidad urbanística rara vez han reparado en estas potencialidades y lo que es peor, cuando tales potenciales han sido identificados, con frecuencia su aprovechamiento se ha logrado a costa del desplazamiento de los habitantes o, en el mejor de los casos, estos han permanecido al margen de los emprendimientos económicos e inmobiliarios que conllevan. Estos resultados desfavorables permiten suponer que, en lugar de promover mayores oportunidades, tienden a bloquear las alternativas de empleo e ingresos que se generan a medida que los asentamientos entran en la fase de consolidación, condenando a los más vulnerables a un círculo vicioso de carencia de oportunidades, bajos ingresos y pobreza.


Ante todo, es necesario superar las restricciones socioeconómicas y espaciales implícitas en la especialización del uso del suelo, exclusivamente en la actividad residencial para grupos de bajos ingresos, es decir, para producir dos condiciones urbanísticas indispensables que favorezcan el progreso de estas comunidades territoriales hacia un proceso de crecimiento económico y cambio social autosostenido, las cuales serían en primer lugar: la diversificación de los usos del suelo y la mezcla de estratos más equilibrada en la actividad residencial.


No obstante, considerando las lógicas funcionales de Usme con su entorno inmediato, se infiere que la localidad por su forma no planificada y la ausencia de interés de las administraciones en la ejecución de proyectos relacionados con los espacios periféricos de Bogotá, con el Distrito y con la Región, ha convertido a Usme en un lugar sin carácter central, que carece de actividad económica de jerarquía, sin calidad de vida y con un bajo estándar urbanístico. Lo anterior agudiza la característica de marginalidad en la localidad, siendo este un territorio que actualmente posee múltiples falencias para llegar a ser un lugar de valor central, pero con un gran número de factores o elementos particulares que hacen necesaria e imperativa la conformación de un área central.


Ahora bien, abordar la localidad desde una visión regional y no netamente urbana, reposiciona a Usme como un espacio de cierta importancia regional y no como un espacio marginal, ya que por sus características puede convertirse en un punto estratégico de desconcentración territorial de población y actividades, esto debido a su fuerte conexión y confluencia de flujos. Lo anterior permitiría a Usme ser el espacio de anclaje para la aglomeración urbana entre regiones, a partir de un sistema jerarquizado de nodos regionales que posibiliten la sostenibilidad ambiental, la distribución equilibrada de infraestructura – equipamientos y una movilidad articulada de diferentes escalas. En consecuencia, se produciría una desconcentración y redistribución equilibrada de la población a través del desarrollo de complejos urbanos articulados por la consolidación de una malla vial jerarquizada con un sistema de transporte tanto metropolitano como regional que permita establecer pautas para la planificación integral de la región.

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4. Hacia una nueva visión de Usme:

Trazado, forma y espacio de la Centralidad

En esta sección se precisa el potencial de Usme para acoger nuevas actividades de mayor jerarquía, que trasformen la estructura original y eleven la masa atractora del asentamiento formulando ciertas condiciones para que este se reestructure redireccionando sus patrones de crecimiento. A su vez, se pretende posibilitar una distribución más equilibrada entre actividades centralizantes y oportunidades de empleo local que reduzcan movimientos pendulares entre lugares de residencia y centros de servicios o empleo.


Cabe mencionar que las actuaciones que intenten modificar la estructura, introduciendo nuevos elementos o modificando alguno o algunos de los existentes, dependen de un proceso sistemático capaz de incidir sobre los elementos apropiados, tales actuaciones deben desarrollarse siguiendo un orden de eventos secuenciales o simultáneos para que, efectivamente, se produzcan los efectos esperados en el funcionamiento del sistema, es decir, para que emerja una nueva estructura. Para ello se impartirán estrategias de intervención (medios, recursos, elementos y procesos empleados que modifiquen el funcionamiento) que son el resultado del análisis territorial de la zona y que permiten formular una centralidad de carácter regional.

 


4.1. Viabilidad para el desarrollo de una centralidad regional en Usme.


Previo al desarrollo de un área central, es imperativo examinar la factibilidad de generar una centralidad al borde del tejido urbano de la localidad de Usme, como elemento fundamental para desencadenar un proceso de reestructuración funcional del territorio a nivel regional. Proceso que depende del potencial de demanda actual y futura de las áreas aferentes al lugar de intervención en relación con las condiciones de movilidad, ambientales, sociales y económicas.


Por supuesto, la factibilidad de esta centralidad depende fundamentalmente, como lo explica el profesor Humberto Molina en su estudio Potencial de Desarrollo Socioeconómico del Área de Operación Estructurante de Usme, de tres factores: la accesibilidad por la red vial principal, el alcance funcional - área de mercado aferente y del potencial de la demanda.

Ahora bien, en lo que respecta a la accesibilidad a la red vial principal, según lo evidenciado tras el análisis de las relaciones funcionales de Usme a nivel nacional y regional, el sector que comprende Puerta al Llano es nodo de confluencia directa tanto de Rutas Nacionales como la 40 y la proyectada 45a, como de vías de articulación metropolitana tales como la Avenida Caracas, Avenida Boyacá y la futura Circunvalar de Oriente, las cuales atraviesan a Bogotá en su totalidad. Para la localidad formar parte de estas intervenciones de articulación a grandes escalas y pertenecer a uno de en los principales accesos de la ciudad, es motivo para desarrollar un proyecto de carácter central y de integración entre regiones, considerando que entre el 48% y 46% de los flujos de carga que transitan el territorio de la ciudad cruzan sus fronteras territoriales, junto con las dinámicas de crecimiento que muestran cómo las nuevas industrias se han localizado en municipios vecinos con el consecuente aumento de los flujos de intercambio de pasajeros, bienes y servicios entre la ciudad y los municipios cercanos. La conectividad vial es uno de los principales elementos de articulación regional para el Distrito Capital, donde los principales ejes viales que definen los puntos de articulación en la escala nacional y regional, son los que concentran el mayor flujo de vehículos de transporte de carga y de pasajeros, siendo Usme uno de estos puntos con más ventajas para la proyección de un proyecto central y regional.

Con respecto al alcance funcional, la importancia de las centralidades se determina no sólo por su tamaño sino fundamentalmente por el umbral y el alcance de los bienes o servicios ofertados. Estas dos últimas nociones están íntimamente relacionadas con el potencial de demanda y el área de mercado: en efecto, el umbral se refiere al volumen mínimo de demanda que se debe localizar dentro de un área de influencia para que se pueda realizar el volumen de ventas requerido para una viabilidad económica. El alcance designa la distancia máxima desde la cual un demandante está dispuesto a desplazarse para adquirir un bien o servicio, y tal cosa determina el área máxima de influencia del área de mercado, cuya magnitud suele variar en relación directa con el precio de los bienes ofertados y en relación inversa con la frecuencia de la demanda. Por ejemplo, es claro que un individuo puede estar dispuesto a realizar un viaje de varios kilómetros para visitar un concesionario de carros o para adquirir un electrodoméstico costoso, pero es completamente improbable que lo haga para comprar una cajetilla de cigarrillos o unos cuantos enlatados de consumo corriente (Molina, 2003).

Con base en lo anterior, una centralidad con usos especializados en Usme y ubicada en la red vial mencionada con anterioridad, fácilmente tendría un alcance Regional y Subnacional al ser zona de tránsito obligado para todos los intercambios entre la Región Central del país y la Región de los Llanos Orientales. Así mismo, tendría un área de mercado aferente que oferte bienes y servicios tanto urbanos como rurales a escala local por estar en el borde del Distrito. Esto permite pensar que una centralidad localizada en esta zona, no debería contemplarse como un proyecto de intervención puntual en un sitio, sino más bien debería plantearse una centralidad como la conformación de varias áreas de actuación dispuestas en el territorio, cada una de ellas enfocándose en el potencial de su localización. En otras palabras, el surgimiento y la consolidación de una centralidad en esta zona depende de factores tanto endógenos siendo fuentes de trabajo, servicios y comercio, como variables de naturaleza exógena, encontrando los casos de los servicios logísticos y de abastecimiento provenientes del oriente y sur del país.


Ahora bien, con respecto al potencial de la demanda, este tiende a aumentar proporcionalmente con el tamaño y, por lo tanto, con la jerarquía de la centralidad. Tal comportamiento sugiere que una elevación en la jerarquía funcional del lugar de actuación, implica un área de mercado con mayor capacidad de compra de los habitantes allí localizados. La oferta de bienes de mayor alcance supone necesariamente la adición de mercancías de más alto precio y de consumo menos frecuente. Hogares con mayores ingresos no sólo consumen más, sino que tienen una composición diferente del consumo. Lo anterior enfatiza la necesidad de tomar en consideración los efectos de las políticas territoriales de mejoramiento integral sobre las oportunidades de empleo e ingresos de la población asentada en el área; así como los efectos de las decisiones de ordenamiento, relacionadas con la localización de la vivienda de interés social y los usos del suelo, sobre las estrategias de mezcla de estratos y diversificación de los usos del suelo (Molina, 2003).


Lo anterior quiere decir que, para desarrollar una centralidad regional en Usme, es necesario elevar la capacidad de compra de los habitantes de la zona, por consiguiente y recordando los niveles de déficit de vivienda que ostenta Usme, una forma podría ser a través del desarrollo de vivienda no solo de estratos 1 y 2 (VIS y VIP), sino también 3 y 4; lo que ayudaría a difuminar el mal llamado “cinturón de pobreza”. Esto daría pie a reorientar el crecimiento actual de la ciudad, que se da hacia el oriente en los cerros, dirigiéndolo hacia el futuro eje de movilidad regional de la Ruta Nacional 45a al suroriente y así mitigar la depredación del medio natural.


Pero para atraer a una población económicamente más favorecida es imprescindible hacer un mejoramiento integral del territorio, el cual podría efectuarse con el desarrollo de equipamientos y espacio público, haciendo el territorio más interesante para una futura población con ingresos superiores que, a su vez, atraería la inversión de entes privados para generar fuentes de servicios y comercio dotando de igual manera a la vivienda existente y nueva de estratos 1 y 2.


Por consiguiente, una vez expuestos los tres factores para determinar la viabilidad de una centralidad regional y su factibilidad, se procede a analizar el territorio concerniente al área regional de alcance funcional de Usme y así proporcionar la visión del modelo de intervención


4.2. Análisis territorial para la visión de centralidad regional en Usme.

Previo a la formulación de un sistema de integración regional, es imprescindible hacer un análisis territorial que ayude a establecer las pautas para las directrices de la centralidad en Usme. Este análisis se aborda desde una comprensión ambiental, de movilidad, de formas de crecimiento y usos, enmarcado en una visión a dos escalas. La primera de ellas, abarca la Región Central del país (departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Huila y Meta) y la Región de los Llanos Orientales (departamentos del Meta, Casanare, Arauca y Vichada) (Ilustración 25). Mientras que la segunda, comprende el área aferente al corredor vial de la Avenida Boyacá, que, al entrar a Usme, pasa a ser la Autopista al Llano, con la característica que este sector es el limbo entre los suelos urbano, rural, y de expansión (Ilustración 26).

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Ilustración 25. Área de análisis a escala regional.

Ilustración 26. Área de análisis a escala urbana.

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4.2.1. La geografía como base del ordenamiento: orografía, hidrografía y coberturas.


Colombia se clasifica como el segundo país con mayor diversidad biológica, por debajo de su homónimo Brasil. Además, alberga el 10 % de la riqueza natural del planeta y el 52 % de su territorio está constituido por bosques. La nación cuenta con diversos ecosistemas continentales, costeros y marinos y una riqueza hídrica que representa una oferta de agua dos veces superior al promedio de Latinoamérica y cinco veces superior al promedio mundial. Esta riqueza natural además de posicionar al país como una potencia natural, brinda innumerables beneficios que garantizan la supervivencia y el buen vivir de las poblaciones humanas. Estos beneficios, denominados servicios ambientales o ecosistémicos se definen como procesos y funciones de los ecosistemas que son percibidos por el humano como un beneficio de tipo ecológico, cultural o económico directo o indirecto.


No obstante, esta riqueza en el país se ve altamente afectada debido a los modelos de ocupación del territorio y el uso desmesurado de los recursos naturales lo cual genera que el 51% de área continental del país se encuentre parcial o intensamente transformada, también propician a que el 28% de los suelos tengan un uso inadecuado, según lo establece las cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP). De igual manera, se encuentran áreas donde la deforestación ha ocasionado impactos negativos, degradando así la cobertura vegetal y pérdida de especies tanto de fauna como de flora (Consorcio Visión Cundinamarca, 2018). De acuerdo a lo manifestado por el DNP y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colombia cuenta con una serie de acciones de política ambiental e instrumentos económicos para la prevención y la mitigación de los impactos ambientales de las actividades productivas. Sin embargo, estos mecanismos son pocos y resultan insuficientes para neutralizar las problemáticas de deforestación y transformación de los ecosistemas.

En consecuencia, el daño ambiental afecta directamente la productividad de los ecosistemas generando que los bienes y servicios que estos proporcionan a la sociedad se vean disminuidos. Los servicios ecosistémicos son los beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas, los beneficios directos e indirectos que la humanidad recibe de la biodiversidad y que son el resultado de la interacción entre los diferentes componentes, estructuras y funciones que constituyen la biodiversidad. Por consiguiente, es imperativo tomar medidas referentes a la conservación, el desarrollo sostenible y la preservación de los ecosistemas.


Por su parte, el medio físico natural de la zona de estudio (Ilustración 27), está demarcado por los accidentes geográficos de la cordillera oriental y por los Llanos Orientales, siendo privilegiado por su extensa red hidrográfica donde destacan los ríos Magdalena y Meta. El territorio comprende diversos pisos térmicos que van desde los 50 msnm hasta los 4.300 msnm. Además, fisiográficamente se pueden reconocer tres macro regiones, una occidental correspondiente al valle del río Magdalena, otra central que corresponde a la parte montañosa y de sabana y, por último, la oriental correspondiente a la transición de piedemonte y a la llanura, cada una de ellas con unas características definidas que las diferencian no solamente a nivel de recursos naturales sino también en el consumo y deterioro de los mismos, siendo la región central la de mayor consumo. En cuanto a su conformación paisajística resaltan la importancia de sus cuencas hídricas, páramos, parques recreacionales, embalses, lagunas de importancia nacional, reservas forestales y naturales. (Consorcio Visión Cundinamarca, 2018).


Así pues, para lograr una visión de región en el territorio es indispensable:


• Enfocarse en reconocer sus potenciales físico ambientales, con una vocación de productor de recursos naturales y en especial productor de agua dado que en su territorio posee un gran número de páramos y cuencas hídricas.
• Lo importante no solo es crecer, sino crecer con calidad, esto implica la protección de los recursos naturales, la adaptación al cambio climático, siendo más eficientes y generando nuevas oportunidades económicas, para todos los departamentos del territorio.
• Es necesario el establecimiento de proyectos encaminados a la implementación de la bioeconomía y negocios verdes, silvicultura e industria forestal, el aumento de ingresos generados por la producción de agua, agricultura con criterios de crecimiento verde, reducción de las emisiones de gases efecto invernadero, reciclaje y manejo de residuos sólidos en la economía.
• Debe tenerse en cuenta que el crecimiento económico del país requiere mayores recursos agua, suelo, energía y, por lo tanto, mayores impactos ambientales tales como son la degradación de los suelos, aire y ecosistemas.
• Promover incentivos e instrumentos de gestión del suelo, que permitan generar recursos para la conservación, protección y restauración de los ecosistemas y conformar los corredores biológicos que integren el territorio.
• Definir políticas y estrategias para delimitar la frontera agrícola y promover la tecnificación del desarrollo rural.

Ilustración 27. Análisis geográfico a escala regional.

Ahora bien, a escala urbana (Ilustración 28), el territorio a analizar se encuentra enmarcado entre el Río Tunjuelo y los Cerros Orientales, desarrollándose sobre una superficie de relieve pronunciado presentando suelos moderadamente fértiles y otros con disponibilidad de materiales para la construcción gracias a la explotación de canteras, gravilleras y receberas. Cuenta con una extensión de bosques donde se desarrolla predominantemente la actividad agropecuaria de la localidad, y poseedores de una gran riqueza en flora y una gran variedad de especies para la fauna, donde resaltan el Parque Ambiental Cantarrana y el Parque Ecológico Distrital Entre Nubes, como elementos claves de conformación del sistema ambiental. Conjuntamente, la zona está bañada por una gran cantidad de cuerpos hídricos dentro de las cuales destacan las quebradas de Santa Librada, Yomasa, Chuniza, El Piojo, Fucha y La Taza.


Si bien toda esta riqueza hídrica resalta, realza la necesidad de la preservación de las mismas. En contraste, encontramos que el río Tunjuelo representa riesgos de inundación, para Usme y las localidades vecinas, mientras que las quebradas ubicadas en territorio urbano se ven altamente contaminadas y con una preocupante ocupación en sus rondas. Cabe resaltar que la Cuenca del río Tunjuelo es muy importante para los habitantes del Distrito Capital, por su posición geoestratégica en la región, su extensión y sus valores paisajísticos y ambientales, también por el abastecimiento de agua para el territorio sur de Bogotá (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010).


Por otro lado, el sector tiene un número importante de corredores ambientales, los cuales tal como los ha planteado el Plan de Ordenamiento Territorial, son de vital importancia en conectividad de dinámicas ambientales entre diferentes elementos naturales. Ya que cuentan con un plan de manejo ambiental y de preservación especial, con valores estratégicos en la regulación hídrica, la prevención de riesgos naturales, la conectividad de los ecosistemas y la conservación paisajística.


Gracias a su ubicación estratégica, el sector de análisis de Usme se enmarca en diversos escenarios de riqueza natural y paisajística, que lo dotan de grandes potencialidades ambientales y que son factor de protección para el Distrito. En primer lugar, se encuentra próximo a las áreas de páramo, en zona rural, que hacen parte del páramo de Sumapaz, considerado el más grande del mundo, y que, por sus características biofísicas, geográficas y climatológicas, es reserva natural de agua no solamente para Bogotá, sino también para los departamentos del Meta y Huila. En segundo lugar, tenemos al río Tunjuelo y todas sus vertientes, que por su ubicación y características es eje del desarrollo ofreciendo actualmente aguas de riego para todo el sector agrícola, áreas aptas para la urbanización, riquezas paisajísticas y naturales, abastecimiento de agua al sur de la ciudad. Por ultimo en tercer lugar, por el costado oriental de la localidad, se ubican los cerros orientales y el Parque Ecológico Distrital Entre nubes, los cuales hacen parte de la Estructura Ecológica del Distrito, y son considerados zonas de reserva forestal, es decir que son proveedores de oxígeno y además albergan el nacimiento de varias de las quebradas que cruzan la localidad y que hacen parte de la cuenca del río Tunjuelo. Finalmente es necesario mencionar la zona rural, que es la segunda más grande del Distrito, y que ofrece una alta oferta de productos para el abastecimiento de la ciudad; además de ser patrimonio histórico y cultural (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010).


Como se puede observar, Usme es un sector con una condición privilegiada por su ubicación, y por lo tanto es necesario conservar y preservar estos escenarios, que son factores protectores directamente tanto de las comunidades que la habitan, como del resto del Distrito. Por ello, es de vital importancia mitigar el deterioro ambiental producido en la zona rural por el pastoreo, la quema, la deforestación y los cultivos transitorios. Y en la zona urbana, por los procesos de urbanización no planificada que se han desarrollado, lo cual ha generado problemáticas como invasión de rondas de quebradas, carencia de servicios públicos, entre ellos alcantarillado, lo que ocasiona contaminación de fuentes hídricas con vertimientos de origen doméstico e industrial además de contaminación por actividad minera y por el manejo inadecuado de los residuos sólidos del relleno sanitario.

Ilustración 28. Análisis geográfico a escala urbana.

Ancla 24

4.2.2. Red vial como parámetro para la estructura urbana.


La Región Central del país se ha consolidado desde mediados del siglo XX como la zona de mayor crecimiento poblacional, funcional y económico de Colombia, esto sumado a su relación directa con la Región de los Llanos Orientales, permitiría configurar un gran nodo de conectividad y localización estratégica de múltiples actividades económicas, de vivienda y servicios. Tal como apuntan las políticas públicas nacionales que consideran la relación del Llano con Bogotá como una estrategia de desarrollo de país pero que requiere el soporte de una infraestructura de transporte de alta capacidad aún inexistente, debido a que las rutas de conexión a los departamentos del Meta, Casanare, Arauca y Vichada son pocas y de pequeña envergadura (Consorcio Visión Cundinamarca, 2018).


El proceso de análisis de la situación actual del territorio (Ilustración 29) permite definir los puntos críticos sobre los que debe actuar la región, para conseguir un sistema de movilidad regional eficiente:


• Falta de capacidad vial, puesto que el sistema vial actual no presenta una capacidad suficiente para los volúmenes y patrones de movilidad de Bogotá – Región.
• Es necesaria una armonización del ordenamiento urbano, es decir, la armonización entre los planes de ordenamiento territorial municipal y de otras escalas es crucial para poder tener un desarrollo integrador de toda la región, planificando las infraestructuras de transporte que estructuren la región en su conjunto.
• Se debe reorganizar el flujo de carga por la región, los flujos de carga regionales se ven muy afectados por ser Bogotá un gran centro demandante y generador de productos, además de ser un centro de paso de conexión entre los principales puertos del país.

• Es necesaria la conformación de polos y plataformas logísticas, así como la construcción de una red vial que dé cobertura a las necesidades de los flujos de carga, y de tal forma eliminar los tráficos de paso en el interior de los cascos urbanos.
• Se requiere una reorganización del sistema de transporte público regional, incrementando sus rutas y del transporte público urbano, a través de la implementación de sistemas de alta capacidad por la saturación de las mismas.
• La integración e intermodalidad existente es débil, pues no existe un servicio de transporte público estructurante en la región que facilite la intermodalidad con los sistemas de transporte rurales y urbanos de las diferentes ciudades. Se debe conseguir una integración óptima entre un sistema de transporte público eficiente en la región, y los sistemas de transporte de alta capacidad (existentes y futuros) para los centros urbanos más importantes de los departamentos.


A partir de lo anterior, el desarrollo urbanístico y de las dinámicas de servicios, vivienda, comercial e industrial que pueden emerger sobre ejes consolidados de movilidad, de orden departamental y nacional, transformaría la vocación del territorio. Por ello, la conectividad debe ser un factor que soporte un modelo territorial que permita a la región mejorar sus condiciones de desarrollo y competitividad. En dicha perspectiva, adquiere notable importancia la conformación de una aglomeración urbana en Usme, siendo un punto estratégico de conexión entre regiones (Consorcio Visión Cundinamarca, 2018).


En este sentido se genera una visión de integración de la red terciaria rural con la secundaria urbana y la principal regional, con el fin de conectar a nivel regional posibles áreas centrales a través de corredores viales potenciando así la economía, convirtiendo las provincias en sí mismas en nodos con una visión potencial de desarrollo. Por otro lado, la importancia de generar una centralidad más allá de un carácter urbano, permitiría generar una integración estratégica no solo entre regiones, sino también extrapolaría fuentes de mercado al oriente y sur del país con corredores alternos que ayuden a dar un mayor alcance a la conectividad, y así potenciar la red vial con flujos económicos que integren el sistema. Para ello es importante la modernización y mejoramiento de la red vial siendo una acción prioritaria en vías nacionales, departamentales y locales, promoviendo la reactivación de los corredores férreos existentes y la construcción de líneas adicionales, en donde se complementen la capacidad de los sistemas de transporte actuales y se articule con el sistema de equipamientos de acopio, carga y distribución de mercancías.


Es importante mencionar que los flujos de carga nacionales utilizan a Bogotá como gran polo logístico y centro de paso para conectar los principales puertos del país. La falta de infraestructura vial de capacidad, así como la ausencia de centros logísticos de distribución en la región, provoca que los flujos de carga tengan que acceder al interior de la red vial distrital con implicaciones sobre el tráfico urbano, entre los cuales se destacan congestión vehicular en los accesos, pérdida de competitividad, incremento de costos del traslado de mercancías, entre otros. Por lo anterior, una centralidad externa al interior de la ciudad mitigaría esta problemática, dando lugar a un área de transferencia de escalas, y así, teniendo en cuenta que Bogotá es el principal mercado del país para la entrada de productos, aumentaría las probabilidades de economías de escala en carga y logística.

Ilustración 29. Análisis vial a escala regional.

Con respecto a las condiciones de movilidad a escala urbana (Ilustración 30), encontramos un sector cuyas principales conexiones del territorio se dan por medio de la Avenida Caracas, que después de recorrer gran parte de la ciudad finaliza en el centro de Usme; y la Avenida Boyacá, que, al entrar a Usme, pasa a ser la Autopista al Llano conectando los territorios del oriente del país.


La localidad de Usme cuenta con un total de 72,9 kilómetros lineales que equivalen a 311,3 kilómetros carril en vías de diferentes tipologías, que, según el Plan de Ordenamiento Territorial, (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017) están clasificadas en tres mallas jerarquizadas y relacionadas funcionalmente por las intersecciones generadas entre ellas. Estas son las características técnicas de cada una:


• Malla vial arterial principal: son las vías de mayor jerarquía; actúan como soporte de la movilidad y accesibilidad metropolitana y regional. Se clasifican en V-0 y V-1.
• Malla vial arterial complementaria: son las vías que articulan operacionalmente la malla vial arterial principal, lo que facilita la movilidad de mediana y larga distancia como articulación a escala urbana. Se clasifican en V-2, V-3 y V3E
• Malla vial intermedia: son los tramos viales que conectan la retícula que conforma las mallas arteriales principal y complementaria, y sirven como alternativa de circulación. Permiten el acceso y fluidez de la ciudad a escala zonal. Se designan como V-4R (Vías rurales).
• Malla vial local: Está conformada por los tramos viales cuya principal función es la de permitir la accesibilidad a las unidades de vivienda.

Cuadro vías

En cuanto al estado de las vías, se tienen las siguientes clasificaciones:


• Vía construida: es aquella vía que cumple plenamente con las especificaciones técnicas mínimas de los perfiles viales establecidos por las autoridades competentes.
• Vía parcialmente construida: es la vía que, por su estado de construcción, no cumple totalmente las especificaciones técnicas mínimas de los perfiles viales establecidos por las autoridades competentes o no satisface lo proyectado en el Plan de Ordenamiento Territorial.
• Vía sin construir: es aquella que, estando proyectada en el Plan de Ordenamiento Territorial, no ha sido ejecutada o construida.

Para la localidad de Usme, de los 72,9 kilómetros lineales de vías, solamente el 5,5% se encuentran construidas, el 39,4% están parcialmente construidas y el 55,0% se encuentran sin construir (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017). Así mismo, el sector posee una falta de infraestructura de seguridad vial, como paraderos, senderos peatonales, rampas en puentes peatonales, ciclorutas (el sector posee tan solo un tramo de cicloruta de 7.8 km), semaforización, etc; infiriendo en los índices de mortalidad y morbilidad por accidentes de tráfico, identificando varios puntos críticos por accidentalidad, los cuales se relacionan a continuación: Avenida Caracas a la altura del barrio Santa Librada, la vía Usme entre los barrios Monteblanco y Brazuelos; la calle 56 sur con Avenida Caracas en la entrada al barrio Danubio; la calle 68B sur con Avenida Caracas, donde se encuentra ubicada la intersección de la entrada a los barrios La Aurora y Santa Martha; tramo de la Avenida Boyacá, paralelo al tramo de la quebrada Yomasa desde la vía a Usme, hasta su desembocadura con el río Tunjuelo; y en la antigua carretera oriente con calle 78 sur en el sector Juan Rey - La Flora (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010).

Por otro lado, la ubicación de la vivienda y la movilidad urbana son unas de las variables determinantes de la calidad de vida de la población, lo que se relaciona directamente con la facilidad de acceder a los diferentes servicios de transporte y, por ende, con los tiempos de desplazamiento de los habitantes de la localidad a sus destinos cotidianos, así como a servicios educativos, de salud, recreativos entre otros. De acuerdo con la Encuesta de Movilidad del 2015, la manera en que se desplazan los habitantes de Usme a sus diferentes destinos, se caracteriza principalmente por los desplazamientos a pie, el uso del Sistema Integrado de Transporte (SITP) o buses y colectivos de transporte público convencional; los viajes en Transmilenio y los desplazamientos en motocicleta. En efecto, de un poco más 629.700 viajes que realizan diariamente los habitantes de Usme, en el 53,4% utilizan el desplazamiento a pie. Le siguen los viajes en SITP o bus tradicional que están presentes en el 18,2% de los viajes, Transmilenio, se utiliza en el 14,3% y los desplazamientos en motocicleta que son reportados en el 4,1% de los viajes (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017). En el sector, el peso de los viajes en Automóvil particular es menor al del total Bogotá, teniendo en cuenta que este medio se usa en el 11,4% del total de viajes en Bogotá, pero solo en el 2,6% del total de viajes en la localidad. Por otra parte, los viajes caminando tienen un menor peso en el total de la ciudad (30,2%) que, en la localidad de Usme, donde representan aproximadamente 23 puntos más.

La encuesta multipropósito aplicada en la ciudad en 2017 consultó sobre el tiempo que gastan caminando las personas del hogar, para acceder a diferentes servicios, entre ellos las estaciones de Transmilenio o paraderos de alimentadores. Los resultados muestran que en la localidad de Usme las personas tardan en promedio 10,9 minutos caminando para acceder a esos lugares, mientras que para el total de Bogotá el tiempo promedio es de 12,8 minutos. En el caso del Servicio Integrado de Transporte Público - SITP, los tiempos de acceso son menores a los de Transmilenio. El promedio de tiempo empleado para acceder al servicio en la localidad es de 8,4 minutos frente a 7,8 minutos en promedio para Bogotá.


Por otro lado, el tiempo promedio empleado por las personas de la localidad de Usme para desplazarse a sus sitios de trabajo es de 60,5 minutos que la ubica como la localidad con el mayor tiempo de desplazamiento de la población ocupada entre las localidades urbanas de Bogotá; casi 20 minutos por encima del promedio del total Bogotá que es de 41,6 minutos (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017).

Ilustración 30. Análisis vial a escala urbana.

Ancla 25

4.2.3. Formas de crecimiento y pautas formales para el proyecto.


Cada sociedad establece distintas formas originales de organización en el territorio, que responden a un ejercicio de creatividad espacial por la distribución de las edificaciones, de las infraestructuras, de los lugares de producción y de los flujos de todo tipo. Así, el espacio es un producto social en constante transformación similar a la evolución de la sociedad que ocupa ese espacio. Por tanto, es necesario explicar cómo ha surgido, estructurado y reestructurado un espacio determinado, así como es importante definir cómo se han establecido las lógicas de inclusión y exclusión, tanto social como territorial.


El paisaje principal en la historia colonial y parte de la republicana en Usme, ha sido el paisaje rural frente al paisaje urbano. En estos paisajes rurales resalta la figura de la hacienda (estructura dominante del sistema productivo agrícola de finales del siglo XIX y principios del XX) que, por su proximidad a la capital, fortalecía su importancia como productora de servicios alimenticios a la ciudad. La dinámica impuesta en el territorio por la existencia de esta forma de propiedad agraria, marcó procesos para una alta oferta demográfica, al propiciar asiento a varias oleadas de campesinos que a ellas llegaban en las primeras décadas del siglo XX.


Es sólo hasta mediados del siglo XX que el sistema de la hacienda empieza a decaer, acción atribuida, por una parte, a la alta demanda de tierras de nuevos inmigrantes que se contraponían al sistema minifundista, adquiriendo grandes extensiones de tierra. Y por otra, la agudización del conflicto armado generó en la urbanización de la capital un incremento de su crecimiento, desplazando su frontera agrícola. Lo anterior, repercutió en que la gente, acoplándose a sus condiciones y a la gran demanda de vivienda, ocupara la zona través de las invasiones periódicas y no planificadas, engrosando y expandiendo el mal llamado cinturón de pobreza, dando paso una lucha comunal incansable, de acceder a los servicios básicos para mejorar con el tiempo su calidad de vida (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010).


Esta construcción de unidades habitacionales, la emergencia de barrios relativamente aislados, están desordenados desde el punto de vista de planificación urbana, pero coherentes como formas de adaptación a las condiciones socioeconómicas de sus pobladores y las condiciones topográficas del entorno geográfico.


Por lo anterior, pueden reconocerse dos tipos de crecimientos (Ilustración 31): uno efectuado a partir del fraccionamiento de los terrenos por parte de las antiguas haciendas, apreciándose en algunos sectores de la Avenida Caracas, en sectores como Santa Librada o Gran Yomasa; y el otro crecimiento resulta de la proximidad de las áreas habitacionales a áreas de actividades económicas, que ofrecen trabajo a la población del área y que inciden en patrones como realizar o mantener la vivienda cerca del trabajo, cerca de minas y canteras, como se da por ejemplo, en barrios como el Danubio Azul o La Fiscala, en donde parte de su asentamiento rodea los centros de explotación de materiales arcillosos y las canteras abundantes en estas áreas (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010).

Ilustración 31. Análisis formas de crecimiento a escala urbana.

Así mismo, el acelerado crecimiento demográfico en Bogotá y en Usme, ha estado acompañado de otros fenómenos como el de autoconstrucción, método con el cual buena parte del sector fue construido, a pesar de los grandes esfuerzos que el estado emprendió para ofrecer vivienda en mejores condiciones que las urbanizaciones “piratas”. Esto sumado a lo anterior, llevó a que el sector analizado se edificara como uno de los económicamente más desfavorecidos en Bogotá, siendo conformado por estratos 1 y 2 (Ilustración 32).


La estratificación socioeconómica es una herramienta de focalización del gasto que se utiliza para clasificar los inmuebles residenciales de acuerdo con las metodologías diseñadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE. En la Estratificación urbana la unidad de observación es el lado de manzana, y se generan resultados por manzana. Su realización abarca la recolección de variables físicas externas de vivienda (tamaño de antejardín, tipo de garaje, diversidad de fachada), variables de entorno urbano (tipo de vías, tipo de andenes) y variables de contexto urbanístico (zonificación por criterios de hábitat) (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017).


De las manzanas de Usme, 16,5% (593 manzanas) se clasificarán sin estrato, el 52,2% (1.873 manzanas) en estrato 1 y 31,3% (1.121 manzanas) en estrato 2.


Por último, el sector concentra la mayor área de planes parciales de desarrollo con el 23%. También concentra la mayor área de planes parciales adoptados hasta el 2020 con un 23%. Así mismo, concentra la mayor área en planes parciales predelimitados 30% y en la localidad se encuentra el Plan de Ordenamiento Zonal de Usme (POZ Usme), en el cual se ubican cuatro planes parciales de desarrollo.

Ilustración 32. Análisis estratificación a escala urbana.

Ancla 26

4.2.4. Estrategia para los usos del suelo: complejidad y mezcla.


El uso del suelo es la indicación normativa sobre la actividad que se puede desarrollar en un determinado espacio geográfico de conformidad con lo planificado y reglamentado por la respectiva autoridad de la unidad orgánica catastral. Se constituye en una variable del estudio de zonas homogéneas físicas para la determinación de valores unitarios del terreno (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2017).


En el caso particular de Usme se encontraron los siguientes usos del suelo, con su respectivo porcentaje (Ilustración 33):


Comercial: 2.20 % - Dotacional: 10.29 % - Educación: 5.06 % - Industrial: 7.41 % Residencial: 38.82 % - Servicios: 8.53 % - Otros: 27.69 %


Por lo anterior, se podría inferir que el territorio es relativamente homogéneo en usos y alturas, donde prevalece la vivienda, y cuyas construcciones se desarrollan en su mayoría en uno, dos o tres pisos (Ilustración 34). Cabe acotar, que el porcentaje relativamente alto que se observa en el valor Otros se da por las grandes extensiones de tierra ocupada por las canteras, ladrilleras y el relleno sanitario Doña Juana y que en el sector analizado se encuentra un importante eje de comercial en la Avenida Boyacá a la altura del barrio Santa Librada.


Así mismo, el proceso de análisis de la situación actual del territorio permite definir puntos críticos sobre los que debe actuar, tales como:


• Usme presenta un incremento anual en déficit de vivienda (3.767 unidades para el 2017).
• Escasez en el número de equipamientos relacionados con la educación, deporte, cultura y salud.

• Por su proximidad de las áreas residenciales con los elementos anteriormente mencionados como las canteras, ladrilleras y al relleno sanitario ha generado problemáticas relacionadas a la contaminación por residuos sólidos.
• Deterioro de los bienes de interés patrimonial - arqueológico y el centro fundacional.


Así, una vez desarrollado el análisis regional, se procede a dar la visión del modelo de intervención basado en los sistemas territoriales explicados en el marco teórico, dando respuesta a la vocación que pueda tener el territorio como elemento fundamental para una reestructuración funcional entre regiones a partir de un carácter central.

Ilustración 33. Análisis usos del suelo a escala urbana.

Ilustración 34. Análisis alturas por manzana a escala urbana.

Ancla 27

4.3. La visión para una centralidad con impacto regional en Usme: fin y componentes de la centralidad regional Usme.


El presente apartado desarrolla a partir del análisis territorial de Usme, las primeras intenciones proyectuales concernientes a la composición del sistema territorial de actividades centrales con escala regional. La intervención realizada engloba el área norte de la localidad de Usme, enmarcada por los Cerros Orientales y el Río Tunjuelo (Ilustración 35), donde se establecen las actuaciones necesarias para conformar un sistema regional de carácter central a partir de tres visiones:


• Visión de movilidad y flujos.
• Visión de áreas atractoras y centrales.
• Visión ambiental y de espacio público.

Ilustración 35. Área de estudio para el sistema regional en Usme.

Visión de movilidad y flujos.

Ilustración 36. Visión de movilidad y flujos para el sistema regional en Usme.

Según lo expuesto a lo largo del documento, Usme es sumamente importante como espacio de integración regional y nacional por las dinámicas funcionales que desarrolla en el territorio las cuales se potenciarán en mayor medida con los futuros proyectos viales. Por lo anterior, la forma inicial de abordar el planteamiento es a través del sistema de movilidad. Para ello se pretende configurar un circuito de tránsito regional compuesto por la Avenida Boyacá, la Avenida Caracas y la prolongación de la nueva Perimetral del Sur; este circuito permite generar un sector de alta demanda por la confluencia de los flujos provenientes de las regiones más importantes de Colombia, lo cual desencadenaría múltiples estrategias de intervención tanto distritales como regionales. Por ello, la importancia de realizar un circuito regional con estas vías radica fundamentalmente en:


• La Avenida Boyacá (dirección norte-sur) se convierte en lo que se plantea como la Autopista Sumapaz, esto para conformar la Ruta Nacional 45a la cual conecta los departamentos de la Región Sur del país.
• La Avenida Caracas (dirección norte-sur) se convierte en la Autopista al Llano la cual conecta los departamentos de la Región Oriental
• La nueva Perimetral del Sur (dirección occidente- oriente) se plantea como ruta alterna para la conexión entre la Región Suroccidental y la Región de los Llanos Orientales, sin el ingreso obligatorio a Bogotá. De igual manera, en el nodo de acople entre la Perimetral del Sur con la Autopista al Llano (Ruta Nacional 40), comienza el proyecto de la Circunvalar de Oriente la cual conecta la Región de los Llanos Orientales con la Región Caribe con el mismo principio de evitar el paso por Bogotá.


Paralelamente, este circuito requiere para su éxito una articulación con su contexto, por consiguiente, es necesario completar la malla vial secundaria, que como se explicó en el análisis territorial, es una de las prioridades en Usme por la falta de continuidad en las vías. Por ello se proyecta una red vial continua, que al adaptarse a la geografía del lugar origina formas trapezoidales que responden tanto a los trazados sinuosos de las curvas de nivel como a la trama existente. Adicionalmente, se busca integrarla con los ejes viales regionales y direccionar el futuro crecimiento urbano hacia el suroccidente y no como se da actualmente hacia los cerros, evitando así su depredación.


Así mismo, en cumplimiento de su función, esta malla será el soporte para el subsistema de transporte público, extendiendo su alcance con un nuevo portal de Transmilenio en el Centro de Usme, con nuevas rutas del SITP y con la disposición de un nuevo terminal de transporte para los viajes regionales, garantizando así mayor accesibilidad de los habitantes.

Visión de áreas atractoras y centrales

Ilustración 37. Visión de áreas atractoras y centrales para el sistema regional en Usme.

Teniendo en cuenta la información presentada con anterioridad, las centralidades concentran actividades económicas y de servicios, dispuestas sobre el territorio para garantizar el equilibrio urbano y rural en términos de prestación de servicios, cohesión social, integración de la ciudad a diferentes escalas, y el desarrollo económico para todos los habitantes del Distrito y de la región. Por consiguiente, el planteamiento consiste en reforzar las áreas centralizantes actuales como son Danubio, Santa Librada, Alfonso López y consolidar una nueva centralidad de carácter regional al interior del circuito de movilidad regional, que su vez están dispuestas sobre los ejes regionales.


Ahora bien, esta nueva centralidad regional, denominada Nuevo Usme, se concibe como parte de un todo donde se dispondrán futuros equipamientos y servicios de escala urbana, metropolitana y regional, así como servicios de alta jerarquía para el manejo de la carga, la transferencia y la distribución de las redes de abastecimiento. Adicionalmente, es necesario para el funcionamiento del sector, reactivar la pieza urbana por medio de intervenciones puntuales sobre elementos actuales o nuevos, por ello, se complementarán las centralidades con servicios no concentrados -como ocurre en las áreas de mayor jerarquía- sino dispuestas por el territorio de forma equidistante para elevar la calidad urbanística de Usme, haciendo hincapié en un desarrollo al suroccidente del sector, pero sin dejar de lado a la población residente en los Cerros Orientales, donde se evidencia la mayor carencia de servicios.


Por lo anterior, se formula el programa para el sistema territorial con la centralidad regional Nuevo Usme como elemento de mayor jerarquía. Dicho programa se estructura a partir de espacios que generen un estado de resiliencia en el sector con un alto nivel tanto de accesibilidad como de alcance funcional, contribuyendo a solucionar el déficit de vivienda de interés social en un modelo que integre la producción industrial y agrícola, y la localización de servicios de escala regional. Por ello, se dispondrán espacios de la siguiente índole:

• Espacios industriales:
El intercambio de productos entre las regiones generará una demanda de centros de acopio, centros empresariales, multicentros e industrias, que permitan manejar este comercio. Por lo tanto, la zona de Usme se convierte entonces en la puerta de entrada de los productos y servicios que se generen de esta interconexión tanto regional-nacional como internacional y por lo tanto requiere que esté preparada para ello desde el punto de vista territorial, urbano y de capacidad de infraestructura y servicios.
• Espacios de transformación:
Muchos de estos productos agropecuarios provenientes de las regiones llegan como materia prima para su transformación en Bogotá. Usme es ideal para el desarrollo de estas actividades donde, además de generar nuevos productos, obtienen un valor agregado que, por la inmediatez a los ejes de movilidad regional, se podrían transportar a otras regiones generando un mayor flujo económico.
• Espacios de innovación:
La activación económica que tendría el sector, derivada del incremento en actividades industriales, permite el desarrollo de centros tecnológicos con el propósito de contribuir al mejoramiento de la competitividad y la productividad a nivel local, regional o nacional. Grandes empresas utilizan los centros de innovación como parte de sus estrategias de funcionamiento para mantenerse en el mercado, presentar nuevos productos o para perfeccionar los existentes, así como para el descubrimiento de medicamentos, nuevas formas de producción y distribución de alimentos que podrían integrarse a los subsectores agrícola y pecuario por su relación con los Llanos Orientales.

• Espacios de logística:
La industria localizada en Usme elevará su nivel de competitividad, producto de las nuevas dinámicas funcionales del territorio, esto llevará a que sea necesario disponer en el sector tanto de servicios de almacenamiento, transporte, y distribución como de mantenimiento y servicios automovilísticos que apoyen y complementen las actividades industriales.
• Espacios para energías limpias:
El desarrollar un proyecto de esta magnitud es la oportunidad para plantear una centralidad sostenible que no consuma energía tradicional, por consiguiente, es necesario destinar superficies para producir energía eólica y/o solar las cuales son limpias, inagotables y crecientemente competitivas. Características fundamentales para la recuperación y conservación del medio natural tan valioso en Usme.
• Espacios para educación y formación:
Se propone desde una visión regional, proyectar y localizar centros de educación universitaria y tecnológica que presten servicios de capacitación, tecnificación e investigación enfocada en productos propios de las regiones conexas como son los hidrocarburos provenientes del Meta.

 


Visión ambiental y de espacio público.

Ilustración 38. Visión ambiental y de espacio público para el sistema regional en Usme.

Gran parte de los desarrollos urbanos en Usme son de origen informal, por lo que no han cumplido con las normas existentes en lo que se refiere a la localización y mantenimiento de zonas verdes o de componentes de la estructura ecológica principal. Por consiguiente, la medida que se plantea es la de articular el programa del sistema regional territorial por medio de elementos ambientales que deriven de igual manera en la generación de espacio público efectivo.


En consecuencia, la primera intervención consiste en el aprovechamiento de los cuerpos hídricos para generar ejes ambientales que además de articular el programa, ayuden a recuperar las rondas naturales de las quebradas ocupadas y contaminadas por la planificación pirata. Este planteamiento tiene como fin conectar el territorio de oriente a occidente generando un vínculo entre los Cerros Orientales y la zona natural del Río Tunjuelo, conformando adicionalmente un parque de borde, que contenga el crecimiento urbano hacia los cerros y un parque ecológico en el corredor del río para su mejoramiento. De esta manera, se empieza a crear conciencia en los habitantes de la presencia de los cuerpos de agua y sus zonas de protección, marcando el límite hasta el cual la ciudad puede crecer.


Del mismo modo, se identifica el potencial del Parque Entrenubes y el Parque Ambiental Cantarrana como elementos para consolidar un sistema ambiental, recreativo y educativo de gran importancia no sólo para la localidad de Usme sino también para la ciudad, con el objeto de acoger proyectos de preservación, restauración y educación ambiental, actividades de recreación pasiva y algunos usos institucionales ligados a esta actividad y a su cuidado.


Por otro lado, es de vital importancia hacer la ampliación y mejoramiento del Relleno Sanitario Doña Juana, por la problemática que ocasiona tener un elemento de esta índole tan cerca a la comunidad residente, rechazo que también ocurre con las canteras, receberas y gravilleras cuyo material parental queda al descubierto y por acción del viento, corrientes de agua y lluvias, se generan fuertes procesos erosivos que ocasionan zonas de medio y alto riesgo.


Debe tenerse en cuenta que, todos estos proyectos ambientales y de espacio público deberán articularse con la red de parques zonales por medio de circuitos de ciclorutas, senderos peatonales, sistema de miradores, plazoletas, juegos infantiles, caminos y zonas verdes arborizadas.

Conclusión de la visión para conformar un sistema regional de carácter central.

Ilustración 39. Conclusión de la visión para el sistema regional en Usme.

Después de disponer la base proyectual del sistema territorial en Usme, se concluye que el planteamiento de una Centralidad Regional, cuya oportunidad de localización se origina por ser un espacio privilegiado al ubicarse en un nodo de conexión nacional con alta confluencia de flujos regionales, no deriva de una única intervención en un área delimitada con el objetivo de localizar el máximo número de equipamientos, comercio, lugares de empleo, espacio público y demás servicios urbanos; sino que, por el contrario, el proceder es configurar una Centralidad entendida como un elemento que pertenece a un conjunto articulado por lugares centrales distribuidos por el territorio y conectados por la red vial y ambiental, los cuales derivan tanto de las demandas regionales por el flujo de cargas y pasajeros, como de las necesidades urbanísticas de la localidad.

Ancla 28

5. El proyecto regional:

Directrices de ordenamiento y proyecto territorial

para consolidar un espacio central de la región

Como se ha planteado a lo largo del documento, Usme representa para la expansión de la ciudad de Bogotá, la oportunidad de articularse de forma directa con la Región de los Llanos Orientales y la Región Central del país, y de conectarse con los nuevos proyectos nacionales de movilidad a la Región Suroccidental y Región Caribe. Adicionalmente, Usme cuenta con el 40 % de las reservas de tierra del suelo de expansión de la ciudad, lo que hace que la zona sea apta para la localización de futuros programas tanto de vivienda de interés social y prioritaria como de programas enfocados en servicios, equipamientos, comercio y fuentes de empleo. Sin embargo, Usme tiene la amenaza constante de la expansión ilegal siendo la segunda localidad con mayor crecimiento informal de la ciudad, por ello la importancia de planificar su territorio.

5.1. Instrumento urbanístico para la formulación de directrices de la Centralidad Regional en Usme.


Ubicándose en el polígono de estudio para la visión territorial vista en el capítulo anterior, se encuentra el Plan Parcial Tres Quebradas, plan adoptado por el decreto 438 en el 2009 el cual fue concebido como una estrategia de borde urbano – rural con el propósito de contener la tendencia de crecimiento de la zona- producida por la urbanización informal- y además consolidar la idea de ciudad urbanizada y equipada. Así mismo, sienta las bases para mejorar las condiciones de redistribución e impacto zonal, definir la transición a una nueva generación de proyectos en torno a una oferta inmobiliaria, espacios verdes y recreativos, así como un sistema vial intermedio y local que facilite la movilidad, soporte la construcción de referentes territoriales y lugares de encuentro e interacción. Igualmente, prevé la producción de suelo necesario para que a futuro se pueda consolidar el Área de Actividad Especializada Puerta al Llano en concordancia con el POT sobre la estrategia de integración ciudad – región. (Consorcio Urbanismo y Sistemas LTDA, 2009).


Así mismo, el plan se dirige a cumplir tres retos fundamentales:


#1. PLANIFICACIÓN DEL CRECIMIENTO URBANO:
• Atender la demanda de vivienda.
• Minimizar el impacto sobre el área rural y controlar la expansión urbana.
• Controlar la afectación sobre el medio ambiente.
• Evitar situaciones de riesgo (ocupar canteras, rondas, zonas de amenaza por remoción).


#2. CONSERVACIÓN AMBIENTAL
• Potenciar el agua como eje articulador del territorio.
• Mejorar el manejo de las áreas de explotación minera y de suspensión de actividad minera.
• Recuperar el equilibrio hídrico de la cuenca.
• Reducir las situaciones de riesgo para la población.
• Aprovechar el potencial de los recursos naturales no renovables sosteniblemente.


#3. CONSTRUCCIÓN DE UN PACTO DE BORDE COMO ESTRATEGIA DE TRANSICIÓN ENTRE LO URBANO Y LO RURAL
• Proponer modelos de ocupación del territorio y de construcción de vivienda que atiendan los requerimientos de la población, generando un entorno urbano adecuado y que facilite el aprovechamiento económico de la vivienda.

• Apoyar los modos de producción rural.
• Controlar la urbanización ilegal.
• Fortalecer las formas de asociación comunitaria (urbanas y rurales) en paralelo al desarrollo de la Operación.

En consecuencia, asumiendo el Plan Parcial Tres Quebradas como herramienta de desarrollo urbanístico para la formulación de las directrices de ordenamiento de una Centralidad Regional en Usme, es necesario exponer la postura que tiene el plan frente a la conformación espacial y de usos, para así, armonizar la idea del área central regional de la investigación con la idea del plan parcial del distrito.


La formulación de las directrices con base en un plan parcial responde a su importancia como instrumentos mediante los cuales se desarrollan y complementan las disposiciones de los planes de ordenamiento, para áreas determinadas del suelo urbano y de expansión, además de aquellas que deban desarrollarse mediante unidades de actuación urbanística, macroproyectos u otras operaciones urbanas especiales, de acuerdo con las autorizaciones emanadas de las normas urbanísticas generales, en los términos previstos en la presente ley (Artículo 19 - Ley 388 de 1997).


El Plan Parcial Tres Quebradas cuenta con aproximadamente 100 manzanas que suman un área útil de 139,7 hectáreas lo que equivale al 59, 95% del área neta urbanizable o al 43,65% del área bruta, encontrándose en su totalidad en tratamiento de desarrollo y de actividad urbana integral. A su vez el plan, se divide en tres zonas: la primera consta de una zona múltiple de industria y servicios (la plataforma logística central y centralidad); la segunda está conformada por comercio y servicios para la industria y finalmente, la tercera es la zona residencial con comercio y servicios o con actividad económica en la vivienda. Adicionalmente, se propone como parte del 35% permitido para el área urbana integral en zonas residenciales la localización de comercio (Ilustración 40) (Consorcio Urbanismo y Sistemas LTDA, 2009).

Ancla 29

Ilustración 40. Usos del Plan Parcial Tres Quebradas.

Uso Residencial


El uso residencial está localizado en tres grandes áreas: la primera al sur de la Quebrada Fucha y al occidente de la Quebrada paso León. La segunda entre la Quebrada del Piojo y la Quebrada Fucha al oriente de la Avenida Caracas. Estas dos grandes zonas residenciales se encuentran divididas por el parque zonal Tres Quebradas que es el corazón ambiental del proyecto. Y, por último, la tercera zona se encuentra al norte de la Autopista al Llano contigua a la UPZ Alfonso López.


- Zonas residenciales con comercio y servicios:


El uso residencial con comercio y servicios se localiza en las manzanas con frente sobre las vías que llevan el transporte público como son: la vía V-4, Usminia y el circuito de la vía V-7 en un solo sentido generado en el área residencial al sur oriente del polígono. Esta propuesta se basa en que los multifamiliares que se construyan sobre estas vías puedan generar locales comerciales en los primeros pisos.


- Zonas residenciales con actividad económica en la vivienda:


Las zonas residenciales con actividad económica en la vivienda se proponen en las manzanas que cuentan únicamente con frente sobre las vías V-7 que no lleven transporte público.


Uso de Zona múltiple de industria y servicios


Esta zona se localiza entre la Quebrada Fucha, la Quebrada paso León, la Quebrada el Piojo y la Autopista al Llano y al costado norte de la Autopista al Llano hasta el límite del polígono colindando con la UPZ Alfonso López.


- Zona múltiple de industria y servicios plataforma logística central:

Esta zona será destinada por el Plan Maestro de Movilidad para albergar el Intercambiador Modal del Sur oriente de la ciudad. Por otra parte, ha sido escogido por la Secretaría de desarrollo económico y el Plan Maestro de abastecimientos para albergar un nuevo Nodo logístico de abastecimientos para la ciudad debido a su localización estratégica en relación con los Llanos Orientales y el comercio con Venezuela.


- Zona múltiple de industria y servicios centralidad:


Esta centralidad busca albergar la industria de procesamiento de alimentos y otras industrias derivadas del comercio que se genere con Venezuela y el oriente del país.


Uso comercial


El uso comercial en el proyecto se encuentra en distintas zonas, inicialmente se localiza al sur del polígono entre la Quebrada Fucha, la Quebrada Quinta, Usminia y la Avenida Circunvalar del Sur. Este comercio está dirigido a la industria y al comercio interregional. También se encuentra el comercio propio de las áreas residenciales como parte del 35 % permitido por el área de actividad urbana integral para zonas residenciales el cual se ha dispuesto en diferentes zonas de las áreas residenciales del proyecto.


- Zona de comercio y servicios para la industria:


Este comercio tendrá acceso por la Avenida Circunvalar del Sur, a través de la Avenida Usminia, proyectando la localización de usos como: hoteles, restaurantes, centros comerciales y servicios dirigidos al transporte de carretera interregional e internacional.


- Zonas de comercio en áreas residenciales:


Se propone que este comercio se distribuya de manera equilibrada a lo largo de las áreas residenciales del polígono y como criterios se plantean los siguientes:

• Distribuir manzanas comerciales para los aglomerados residenciales tratando de conformar pequeñas centralidades donde se conjugue el comercio con los equipamientos y los parques.
• Localizar un gran centro comercial con frente a la Avenida Caracas, con acceso por la vía de transporte público V-4 y que colinde con la ronda de la Quebrada Fucha.
• Situar en los primeros pisos de los multifamiliares locales comerciales de bajo impacto.


Con base en lo anterior, se observa que el Plan Parcial Tres Quebradas fija el área para el desarrollo de una centralidad en la zona múltiple de industria y servicios, obviando los siguientes aspectos:


• No contemplar en un sentido más amplio la dimensión de la operación desde un punto de vista regional.
• No fijar un programa de usos acorde con las expectativas de comercio con la Región Central y la Región de los Llanos Orientales.
• No integrar la dimensión de la carga y la movilidad producto de los flujos provenientes del territorio externo al Distrito Capital.
• No relacionar el Plan Parcial con las centralidades existentes Alfonso López y Santa Librada.


Por consiguiente, siguiendo la línea de planificación que el distrito tiene, se dispone en concordancia con la normativa, dar las directrices de ordenamiento para la configuración de una centralidad regional en Usme, partiendo de la modificación de la zona dispuesta para la centralidad en el Plan Parcial Tres Quebradas y así, formular el nuevo sistema regional.

5.2. Directrices de la Centralidad Regional en Usme.


El ordenamiento de esta área de Usme denominada Puerta al Llano busca promover el desarrollo del sector, en concordancia con las políticas generales expresadas en el Plan de Ordenamiento Territorial y dirigidas al reequilibrio funcional urbano y a las nuevas relaciones interregionales. Para el diseño y desarrollo del área mencionada en Usme se llevaron a cabo los análisis de relaciones funcionales, viabilidad, territorialidad y visión futura expuestos en los capítulos anteriores, los cuales definen las directrices para una intervención de proyecto macro al borde urbano – rural, articulado con políticas de protección del medio ambiente, accesibilidad a las redes de movilidad, equipamientos y espacio público en pro de una cualificación de la calidad de vida e integración social.


Por lo anterior el ejercicio de planteamiento, parte de unos principios, objetivos, lineamientos y directrices para su desarrollo:


Principios:


Espacial: Generar modelos de ocupación que no propicien la subdivisión, densificación ni el desbordamiento urbano.


Funcional: Lograr una distribución y capacidad de las redes de servicios y sistemas generales en función de la dinámica regional.


Social: La propuesta espacial debe incorporar un esquema de organización social asociada al territorio, considerando a la población como principal actor para la protección de lo rural y el control de la urbanización informal.


Económico: El ordenamiento del territorio debe tener como principio la creación de proyectos productivos que se inserten en las redes de abastecimiento de la ciudad y en las redes de flujos y cargas de la región, como lógica de conformación de circuitos productivos como soporte de subsistencia y generación de ingresos de los habitantes.


Objetivos:


• Contener la tendencia de crecimiento de la zona producida por la urbanización informal y consolidar la idea de ciudad urbanizada y equipada.

• Mitigar la depredación del medio natural y recuperar las áreas protegidas, ejes ambientales, los espacios verdes, cuerpos hídricos y parques.


• Articular la red vial intermedia y local conectándola a la red regional facilitando la movilidad con transporte público.


• Dotar a la población de referentes territoriales y lugares de encuentro e interacción, tales como equipamientos y espacio público.


Lineamientos:


Generar un proyecto innovador que en el marco del cumplimiento de la normativa existente permita contribuir a solucionar en parte el déficit de vivienda de interés social y prioritaria en Bogotá, con un modelo que integre la producción industrial, la producción agrícola y la localización de servicios de escala regional, generando como resultado, una gran fuente de comercio y empleo.


Directrices:
El área objeto del ejercicio proyectual de la Centralidad Regional en Usme, se localiza en las UPZ Comuneros, Alfonso López y Ciudad Usme, colindando al norte con la Avenida Caracas, al oriente con la vía Autopista al Llano, al sur con el Plan Parcial Tres Quebradas y al occidente con la Avenida Boyacá.

Ancla 30

Ilustración 41. Área de intervención para la Centralidad Regional en Usme.

Directriz #1: Dos operaciones de recualificación como proyecto urbano – regional.


El área de intervención propuesta para la Centralidad Regional en Usme es la suma de dos zonas fácilmente demarcadas en el territorio. La primera corresponde al conjunto de vacíos urbanos que al día de hoy no representan un bien urbanístico para la localidad; y la segunda, como se mencionó anteriormente, corresponde a la zona múltiple de industria y servicios perteneciente al Plan Parcial Tres Quebradas la cual necesita ser modificada. Como resultado se obtienen dos piezas que responden a la territorialidad urbana y regional desprovista actualmente en Usme.


La pieza Urbana surge al agrupar vacíos urbanos y áreas de oportunidad, reconvirtiéndolos en un único elemento que recorre el sector generando una conexión urbana y ambiental entre barrios, reforzando la comunicación de los Cerros Orientales con el Río Tunjuelo y, por ende, solucionando la necesidad de disponer espacios verdes y espacios públicos. De igual manera, la pieza se dispone como superficie para la localización de servicios - equipamientos urbanos y locales que doten la vivienda y eleven la calidad de vida urbanística.


Por otro lado, la Pieza Regional responde a la importancia de Usme como enclave regional y nacional por la confluencia de flujos actuales y futuros provenientes de las diferentes regiones de Colombia. Su implantación se fundamenta en las nuevas arquitecturas y usos regionales proyectados confiriendo la continuidad tanto de la malla vial, por medio de la prolongación de las vías secundarias existentes, como del sistema ambiental mediante parques lineales que atraviesan la pieza y refuerzan la comunicación Cerros – Río.

Ilustración 42. Directriz #1: Dos operaciones de recualificación como proyecto urbano – regional.

Directriz #2: Una estructura de movilidad articuladora entre la comunicación urbana y regional.

 


Usme es concebido como un importante nodo de integración regional-nacional por las dinámicas funcionales que desarrolla y desarrollará en el territorio, en consecuencia, se proyecta una malla regional y arterial potente que garantice la movilidad de productos y personas tanto al interior de la pieza, como hacia los barrios de contexto.


Como se ha visto a lo largo de la investigación, Usme es un punto de confluencia de vías importantes y proyectos de movilidad futuros, por ende, se configuran circuitos que faciliten la movilidad de los flujos provenientes de las regiones y de la ciudad generando una comunicación más articulada de la localidad tanto al interior de ella como con las diferentes regiones del país. Adicionalmente, al ser el sector uno de los ingresos más importantes a la ciudad, la reconfiguración de la malla vial confiere la cualidad de tener una movilidad fluida pues se plantean varios recorridos principales que alimentan tanto las diferentes zonas del sector como los importantes ejes viales de la ciudad, acortando tiempos de viaje debido a la disminución en la congestión vehicular característica de la zona.


De igual manera, el tránsito de flujos de la Autopista al Llano permite ramificar su corredor para extender la trama vehicular, logrando abarcar mejor el territorio y generando nuevas formas en el manzaneo, lo cual permite reconfigurar manzanas de mayor área (característica necesaria para la disposición de proyectos regionales). A su vez, estos nuevos proyectos se dispondrán de forma contigua a lo largo de los nuevos corredores para no interferir con la vivienda existente, por ello se localizarán en la entrada de la ciudad evitando que el tráfico pesado irrumpa con la residencia.

Ilustración 43. Directriz #2: Una estructura de movilidad articuladora entre la comunicación urbana y regional.

Directriz #3: No romper continuidades viales y garantizar la integración de barrios de contexto.


De forma paralela a la configuración de la red vial regional, se estructura una red vial secundaria que, integrándose a los ejes regionales conecte los barrios contiguos a la centralidad, esto por medio del diseño de una malla vehicular que dé continuidad a la trama existente adaptándose a la topografía del lugar y brindando soporte al subsistema de transporte público. Lo anterior tiene como objetivo obtener la máxima accesibilidad y a su vez separar vialmente las áreas de vivienda de las áreas de industria y servicios, con el fin de evitar conflictos entre los vehículos de transporte público, los camiones y vehículos de transporte de mercancías.


Adicionalmente, se busca brindar accesibilidad no solo a las nuevas piezas de la centralidad sino también a los barrios más desconectados del sector, ubicados en el costado oriental, estos además de poseer pésima conectividad con los corredores arteriales de la localidad se expanden hacia los Cerros Orientales, por ello, proponer una reconfiguración de la red vial secundaria permite redirigir su crecimiento al suroccidente del sector evitando la depredación de los cerros y empatando con los futuros proyectos del Distrito como es la Operación Estratégica Nuevo Usme.


A su vez, esta implantación vial no pretenderá romper con el sistema ambiental y de espacio público, sino que, por el contrario, su objetivo será el de circularlos perimetralmente y conectarlos por medio de transportes alternativos de escala local, logrando una integración del medio natural con el medio construido, dotando al sector de la cualidad de permeabilidad difuminando su actual condición de marginalidad.

Ilustración 44. Directriz #3: No romper continuidades viales y garantizar la integración de barrios de contexto.

Directriz #4: Cinco quebradas como soporte y estructura ambiental de espacio público para Usme.


Las quebradas y cuerpos de agua recuperados y revitalizados serán el sistema articulador principal del espacio público, estas son: la Quebrada Pedrina, la Quebrada Chuniza, la Quebrada Piojo y la Quebrada Fucha, las cuales facilitan y promueven la interconexión espacial de la red de parques existentes a través de parques lineales, ejes ambientales y zonas verdes contiguas a las rondas de las quebradas con el fin de integrar las mismas a los diseños paisajísticos y a las actividades de recreación. Lo anterior, daría respuesta a las necesidades de espacio público de los barrios existentes en la pieza urbana y, además, mitigaría el impacto de usos por medio de parques lineales en la pieza regional consolidando un eje ecológico – recreativo como centro de actividad y encuentro ciudadano, impulsando la sostenibilidad urbana integral y una futura recuperación de más fuentes hídricas y áreas verdes como el Río Tunjuelo y los Cerros Orientales.


De igual manera, se prové una malla vial peatonal con los parques, las zonas de control ambiental y las rondas de los cuerpos de agua fomentando recorridos peatonales y el disfrute de los factores ambientales presentes, logrando así una distribución equitativa del espacio público en el territorio y elevando la calidad de vida ambiental.


Por otro lado, esta intervención pretende dialogar con la red de parques existentes, por ello, las quebradas recuperadas dentro de la Centralidad seguirán su curso conectando importantes cuerpos verdes lo cual refuerza la conexión ambiental Cerros – Río. Esto para mitigar el posible impacto que pudiera generar los usos de industria y servicios regionales, además de dar equilibrio a la alta densidad de construcción que posee el sector de la localidad.

Ilustración 45. Directriz #4: Cinco quebradas como soporte y estructura ambiental de espacio público para Usme.

Directriz #5: Cualificar Usme a partir de un conjunto de nodos estratégicamente dispuestos al interior de tejidos urbanos sin consolidar.


La Centralidad se concibe como una intervención que da respuesta a las problemáticas urbanas de Usme y a las oportunidades regionales de la misma, de esta manera, se obtienen dos piezas diferenciadas por la escala a la cual responden, pero conferidas en un solo planteamiento producto de un funcionamiento simbiótico para la comunidad de Usme.


En este sentido, la Pieza Urbana estará dotada de tres clases de equipamientos:
• Equipamientos faltantes en la localidad: como son un hospital, una biblioteca, un centro de educación técnica, un centro deportivo, un centro religioso y un centro social y cultural.
• Equipamientos de temática local: como un centro de conservación de agua, un centro de recuperación ambiental y un museo de arqueología indígena.
• Equipamientos de perspectiva regional: como un centro educativo de hidrocarburos y un centro de tecnología de alimentos.


Adicionalmente, la pieza regional tendrá un programa enfocado en las dinámicas externas al Distrito Capital, pero de gran importancia para la ciudad. De esta manera encontraríamos los proyectos de una terminal de transportes, una central de abastos y un parque agroindustrial. Este último se complementa con centros de transformación agrícola y pecuaria derivados de la importancia de los productos provenientes de las regiones, apoyados por una planta de tratamiento para los desechos orgánicos que estos generan.

Ilustración 46. Directriz #5: Cualificar Usme a partir de un conjunto de nodos estratégicamente dispuestos al interior de tejidos urbanos sin consolidar.

Directriz #6: Forma y diseño urbano como componentes sustanciales de la reconstrucción de la ciudad.


Abordar problemáticas y fortalezas territoriales desde una visión de planeación tanto urbana como regional, posibilita no solo dar solución a las dinámicas funcionales de Usme por medio de una Centralidad, sino también permite afirmar que una intervención con esta definición morfológica puede ser el mejor instrumento mediante el cual se concretan realmente operaciones regionales que transforman positivamente sectores marginales en grandes metrópolis.


Esta reconstrucción de ciudad se puede ver claramente en Alfonso López y Santa Librada, centralidades aledañas al proyecto, las cuales se verán reactivadas por el desarrollo de esta propuesta elevando los niveles económicos de la localidad al incrementar fuentes de trabajo y comercio. Por consiguiente, se transformará a futuro el habitar de la población, ya que esta dejará de verse afectada por una movilidad obligada producto de una búsqueda de ofertas en servicios y empleo externas al sector. Adicionalmente, tendrá una mejor calidad de vida urbanística por pertenecer a importantes proyectos ambientales y de equipamientos integrándose a su vez a la ciudad como pieza fundamental de desarrollo regional, dejando su estado de marginalidad resultante de una planificación informal.


A su vez, concebir la territorialidad de Usme desde una visión más allá del Distrito, permite conferirle al sector un grado de importancia tal que la localidad pasa de ser un elemento aislado de la ciudad, a un nodo fundamental de articulación en temas de abastecimiento alimenticio, resultado de concebir a la localidad como enclave para las regiones.

Ilustración 47. Directriz #6: Forma y diseño urbano como componentes sustanciales de la reconstrucción de la ciudad.

Directriz #7: De la centralidad mono funcional a la consolidación urbanística de la ciudad.


La forma de concretar un área central en un sector con características acentuadas de marginalidad, no consiste simplemente en formular actividades ligadas a la Centralidad Regional en sí misma, sino, además, integrar el conjunto urbano de contexto a esas actividades centrales, más aún cuando ese contexto es de origen informal y con bajas condiciones del hábitat. Por tanto, es responsabilidad de las áreas centrales (sean de escala urbana o regional) producir un efecto mayor en los tejidos urbanos continuos, para así generar un proceso de recualificación, reactivación y renovación urbanística en todo el conjunto de Usme, donde la centralidad opera o sirve no en solitario sino al integrarse a los tejidos de contexto.


Adicionalmente a la base de la recualificación de la ciudad en el sector de Usme, se apuesta por una consolidación morfológica, la cual parte de las condiciones actuales de ocupación en el territorio, es decir la consolidación morfológica integra los no-lugares (espacios excluidos en los procesos de urbanización o bordes de cuerpos hídricos) a la estructura urbana mediante su conversión en parques y nuevos equipamientos. Por consiguiente, la revitalización urbanística de un sector marginal no se da mediante el proceso de sustitución de tejidos, sino mediante la reconversión estratégica de no-lugares para reconstruir circuitos y armar sistemas de espacios públicos convirtiéndose en el eje estructurante de la nueva trama urbana articulada al área central de impacto regional.

Ilustración 48. Directriz #7: De la centralidad mono funcional a la consolidación urbanística de la ciudad.

6. Conclusiones

Ancla 31

La investigación realizada tuvo como fin mostrar el papel de la planificación en el territorio de Usme, lo que permitió, tras un riguroso análisis, descubrir que la forma de abordar las problemáticas y oportunidades de esta localidad va más allá de un planteamiento urbano teniendo que ahondar en temáticas rurales, departamentales, regionales y nacionales. Lo anterior, contribuyó a comprender que la planeación es una herramienta que permite abordar las propiedades de un territorio desde múltiples perspectivas y diferentes escalas. Tal como ocurre con los límites funcionales de Usme, los cuales se ven desdibujados al ahondar en las relaciones directas e indirectas de la localidad, reposicionándolo como un enclave para la región y no solamente para la ciudad. De igual manera, se reconoce su importancia al no limitar su naturaleza a un espacio marginal y sin valor central.


Al entender Usme más allá del Distrito se descubre su potencial como nodo regional para actuales y futuras actividades económicas para Colombia, producto de su posición estratégica en la captación de flujos. Así mismo, en esta nueva visión el sector adquiere un papel clave para el abastecimiento alimenticio de Bogotá y el transporte de carga y pasajeros entre la Región Central y la Región de los Llanos Orientales. Por ello, el inclinarse a formular una centralidad como respuesta a la territorialidad de Usme, permitió desarrollar, de forma general, una idea de proyecto regional con la peculiaridad de localizarse en proximidades del suelo urbano, de expansión y rural. Adicionalmente, con la construcción de una nueva definición para esta centralidad a partir de los conceptos y autores estudiados, se profundizó en el alcance funcional de un territorio, ya que, el POT ha venido formulando las centralidades como áreas de actuación urbana sin integrar -realmente- la ruralidad ni la región. Además, estudiar la viabilidad de desarrollar un proyecto de estas características en Usme, posibilitó asignar una mejor connotación al potencial económico del sector.


De esta manera, surge una operación perfectamente interconectada con los elementos existentes de la ciudad y articulada con las regiones. Dicha operación posee objetivos urbanos y regionales. El primero tiene como fin elevar la calidad de vida urbanística de los habitantes dotando al sector de servicios, comercio, fuentes de empleo y espacio público; mientras que el segundo se constituye como un área centralizante de actividades económicas y productivas. Lo anterior, contribuye tanto al mejoramiento funcional del territorio como a la construcción de ciudad y región, donde tras el planteamiento de una centralidad, Usme se convierte en pieza clave para el tejido urbano fijando pautas de planificación y expansión en línea del desarrollo económico de las regiones.


Por otra parte, como resultado del proyecto, se reflexiona en torno al rol del planificador, el cual tiene la tarea de hacer que sucedan cosas donde de otro modo no sucederían y focalizar su atención en aquellos lugares que tienen la mala fortuna de emerger como asentamientos informales sin planeación ni proyección – como en el caso de Usme- pero que poseen características detonantes de proyectos importantes para el país. Por ello es fundamental detectar estos espacios para mejorar la toma de decisiones en el momento de construir ciudad, región y país, puesto que la planificación al ser un proceso permanente y continuo debe hacer hincapié en las zonas más desfavorecidas económicamente. Así, este documento enfatiza en la forma de abordar el territorio, donde un verdadero estudio del lugar permite descubrir la solución en lugar de inventarla. A su vez, destaca las potencialidades del planificador al reconocer, a partir del análisis del territorio, las dinámicas comportamentales de una sociedad en él, identificando la inminente necesidad del mejoramiento de la calidad de vida y las acciones adoptadas por los habitantes en el intento de suplirlas en función de la habitabilidad del territorio.


Finalmente, la realización de esta investigación permitió cerrar un ciclo académico dividido en dos partes: la primera de ellas constituida por la tesis de pregrado “Nueva Centralidad Rur-Urbana de servicios Usme”, investigación desarrollada desde la perspectiva de la arquitectura, cuyo objetivo fue dar solución al bajo nivel de calidad urbanística en Usme debido a la desarticulación de la pieza urbana con la ciudad, a partir del desarrollo de una centralidad que trascendiera la escala urbana, Y la segunda, constituida por la presente investigación “Directrices para la consolidación de una Centralidad Regional en Usme”, abordada desde el punto de vista de la planeación, en la cual se analizó la importancia de la localidad como nodo de integración regional y mejoramiento integral urbano, fundamentada en el planteamiento de directrices para la consolidación de una centralidad.

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